viernes, 27 de diciembre de 2013

Gervasio Herrero González (1845-1910), comerciante y alcalde



              Nunca pensaron  los antepasados de Gervasio Herrero González, labradores del lugar de Tezanos, que trescientos años después un descendiente suyo llegará a ser un acreditado comerciante y alcalde de Torrelavega. Su tatarabuelo Felipe Herrero que había nacido en Tezanos en los primeros años de 1700 se casó con Manuela Sañudo. De este matrimonio nacerá entre otros, Andrés Herrero Sañudo (1751-1847), su bisabuelo. Este contrae matrimonio en Selaya  el día 26 de mayo de 1769, con Manuela Pelayo. De esta unión nacerá en 1780 y en Tezanos Narciso Herrero Pelayo, el abuelo paterno de nuestro comerciante.
            Narciso Herrero Pelayo, viudo de María Abascal, se casa en segundas nupcias en Selaya, el día 18 de abril de 1807 con Juana Diego, que también era viuda, y había estado casada con Eugenio Laso. De este matrimonio nacerá el día 8 de febrero de 1817 en Selaya el padre de nuestro comerciante, Juan Herrero Diego. Contrae matrimonio en Selaya el día 16 de enero de 1843 con Feliciana González Carral, la cual había nacido en el mismo lugar el día 7 de mayo de 1822,  y quien será la madre de nuestro biografiado.
            El matrimonio pasa a vivir a Novales y es allí donde nace Gervasio Herrero González (1845-1910). Lo hace el día 18 de julio de 1845 y al día siguiente es bautizado en la iglesia parroquial de Santa María del mismo lugar por el cura Ramón Gómez. Tuvo varios hermanos, entre ellos, Narciso (n. 20 febrero 1848) y Marcos (n. 3 agosto 1849). Pasan los años y Gervasio Herrero se casa el día 15 de diciembre de 1873 en la iglesia de Juan Bautista de Selaya con Manuela Avelina Fernández Abascal. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Román Gervasio, Manuel, Francisca y Prudencio.





        Gervasio Herrero González, que pertenecía al Partido Liberal, fue un acreditado comerciante de Torrelavega que ejerció como tal, banquero y alcalde. Ocupó la alcaldía desde el día del 1 de julio de 1889 al 9 de julio de 1901. Sucediendo en el cargo a Joaquín Ruiz de Villa Gonzalez-Campuzano que estuvo cinco años como maximo mandatario. Cinco días después de su cese, tomará posesión en el cargo de alcalde Florencio Ceruti y Castañeda barón de Peramola y Peracolls. Gervasio deja la alcaldía  antes de la inauguración de la actual iglesia de la Asunción. Algunas personas argumentaron que al no profesar la religión católica no podía presidir la apertura de una iglesia.
            Como comerciante destacó con un establecimiento al por mayor de tejidos. También regentó un bar. Su actividad de banquero le llega de la mano del Banco de Santander que se había fundado en 1857. El día 2 de julio de 1901 se establece una delegación del Banco de Santander en Torrelavega. Lo hace en la “Casa de la Banca” que tenía como buen pasiego Gervasio Herrero González. La autorización la realiza el director gerente del Banco de Santander y a partir de ese momento queda establecida una delegación de la Caja de Ahorros que desde 1878 ya funcionaba en el Banco de Santander. La necesidad imperiosa, por solubilidad e higiene, de contar con agua corriente en las casas fue lo que tuvo más trascendencia en su mandato como alcalde. No fue muy partidario de la inversión  que había que hacer para construir la Traída de Aguas de Cohicillos que debía abastecer a Torrelavega. La obra toma cuerpo durante el mandato de Florencio Ceruti y Castañeda cuando accede en 1901 a la alcaldía sustituyendo a nuestro comerciante.
            Gervasio Herrero González muere, ya viudo, a los 65 años “de una traidora pulmonía” en su domicilio de Torrelavega. El fallecimiento se produjo el día primero de abril de 1910 rodeado por sus cuatro hijos y “después de recibir los santos sacramentos”. A las 11 de la mañana del día siguiente, que era sábado, se celebró el entierro al que acudió el “pueblo en masa”. La comitiva partió de su casa en la calle del Comercio hasta concluir en el "cementerio civil de Geloria" donde reposan sus restos. Su esquela apareció publicada en la portada del número 294 del semanario El Heraldo Montañés, correspondiente al jueves 7 de abril, donde su hijo, Román Gervasio Herrero Fernández, era su director.

No confundir a este comerciante con Gervasio Herrero González (1841-1902) con el mismo nombre y los dos primeros apellidos iguales que había nacido en Villanueva de la Peña y era hijo de Valentín Herrero y de Josefa González. Fue abogado y presidente del casino republicano de Torrelavega. Tiene un post anterior en este blog.


martes, 19 de noviembre de 2013

Gervasio Herrero González (1841-1902), abogado y republicano



             Nunca pensaron los bisabuelos de Gervasio Herrero González, Santos Herrero y Micaela Calleja, que vivían en el lugar de Selaya hacía 1740, que un biznieto suyo iba ser abogado y político de Torrelavega en el siglo XIX. Fruto de este matrimonio nacerá el abuelo paterno de Gervasio, Juan Herrero que se casa con Lorenza Fernández. De esta unión nacerá el 3 de enero de 1810 el padre de Gervasio, Valentín Herrero. Todos  naturales de la villa pasiega de Selaya. Por línea materna los bisabuelos de Gervasio, José González y Juana Diego, también vivían en Selaya. De este matrimonio nacerá el abuelo materno de Gervasio, Francisco González que se va a casar con Joaquina Barquín. De esta unión nacerá la madre de Gervasio, Josefa González (1815-1894).
            Los padres de nuestro biografiado Valentín Herrero Fernández (n. 3 enero 1810) a la edad de veinte años se casa con Josefa González Barquín (n. 17 septiembre 1815) de quince. La ceremonia se celebra, el día 24 de mayo de 1830, en la iglesia de Juan Bautista de Seleya.  Van a vivir al pueblo de  la madre de esta, Villanueva de la Peña. Allí nacerán cinco de los nueve hijos que tendrá el matrimonio: Luciano (1835-1905), Ceferino, Demetrio, Dominica y Gervasio, los demás nacerán ya en Torrelavega. En 1842  bajan a vivir a la villa de Torrelavega  donde Valentín Herrero abre una tienda de tejidos en la calle de la Estrella. Allí verán la luz los cuatro últimos hijos: Félix (n. 1847), Ángel (n.1850), Federico (n. 1854) y Leopoldo (n.1857).  En 1849 se producirá un hecho que Gervasio revertirá pasados unos años: se confirman en la fé católica en iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Torrelavega él y sus hermanos Ceferino y Demetrio.
            Santiago Gervasio Herrero González (1841-1902) nació en Villanueva de la Peña, provincia de Santander 1841. Con trece años deciden que estudie en colegio de los Escolapios de Villacarriedo. “Cursa Latinidad y Humanidades” durante tres años con una nota media de notable. Al terminar sus primeros estudios se matricula, en el mismo centro religioso en el curso 1857-1858 de Filosofía. Por enfermedad no se presentó a los exámenes finales del primer curso y abandona Villacarriedo para proseguir sus estudios en el instituto provincial de Santander donde obtiene el título de grado de Bachiller en Artes con brillantes notas en 1861.




            Se traslada a Madrid y se matricula en la Universidad Central en Derecho y dos años después en Filosofía y Letras. Vive en el número 11 de la calle Pizarro y su fiador, Luis Aparicio, en el número 90 de la calle Mayor. En 1864 obtiene el traslado a la Universidad de Valladolid donde termina la carrera de derecho. Es durante esta época cuando Gervasio Herrero abandona la fé católica y abraza el laicismo y el librepensamiento hasta su muerte. Una vez en Torrelavega escoge estar junto a los más desfavorecidos. Funda junto a su hermano Luciano y otros amigos una escuela laica y la sociedad Casino Republicano del que fue su primer presidente. En el comedor de este centro cívico estuvo colgado durante muchos años un retrato de Gervasio Herrero González. Como político supo acreditarse como hombre de convicciones cabales, como librepensador fué incorruptible. Sus mayores placeres los encontró siempre en la conversación con sus amigos del Casino Republicano. Como filántropo no pasó día sin que los pobres recibieran de su mano limosnas. Por sus ideas políticas fue comparado al republicano y federalista Pí y Margall, por la gran semejanza que con él tuvo hasta en la hora de la muerte. Las muchas persecuciones políticas de que fué objeto cubrieron su cabeza de prematuras canas. Nunca se casó permaneció soltero.
            Murió en su casa de Torrelavega, a los sesenta y un años, el día 4 de diciembre de 1902 rodeado de sus amigos del Casino Republicano. Al día siguiente a las doce de la mañana se celebró el entierro. Solemne y con gran cantidad de convecinos, más de 6.000, “no sólo de esta localidad sino también de los pueblos limítrofes y hasta de Santander”. Presidieron el acto un nutrido grupo de políticos progresistas. Por la familia su sobrino Bernardo Herrero; por el Casino Republicano de Torrelavega su presidente Alberto Velarde; por los librepensadores locales Maximiliano Gómez Abascal; por la Unión Republicana Antonio Molino; por los Federales Santanderinos José Quirós y por el grupo de anarquistas de la capital Emilio Canal. La comitiva recorrió las principales calles de la población, deteniéndose unos minutos debajo del Casino republicano, del cual fué el finado fundador y presidente, y cuyos balcones se veían cubiertos con paños negros y en uno de ellos lucia la bandera arriada y con grandes lazos negros. Continuó la comitiva por la calle Ancha hasta el cementerio civil, en donde hizo una sentidísima oración fúnebre el conocido orador republicano, miembro de este Casino, Alonso Velarde. Gervasio Herrero González fue enterrado en el cementerio civil de Geloria que se encontraba separado del católico por una extensa finca. Se da la circunstancia que fueron sus hermanos, Luciano, Demetrio y Federico los que cedieron los terrenos para la construcción de este cementerio civil que fue donado al Ayuntamiento en 1898.




No confundir a  Gervasio Herrero González abogado nacido en Villanueva de la Peña e hijo de Valentín Herrero y Josefa González con Gervasio Herrero González, comerciante, nacido en Novales e hijo de Juan Herrero  y Feliciana González y que fue alcalde de la ciudad.

           



jueves, 31 de octubre de 2013

Isidro Díaz-Bustamante Blanco (1872-1960), comerciante y alcalde




           En 1870 Isidro Díaz-Bustamante y Terán era un comerciante que regentaba un establecimiento de maderas y hierros en la calle de la Quebrantada de Torrelavega. Uno de sus once hijos, Isidro Díaz-Bustamante Blanco es, sin ninguna duda, una figura central en la historiografía económica de esta ciudad. Los abuelos maternos  de nuestro comerciante Antonio Blanco de la Mier (1823-1890) y María Herrera Sancibrián (1813-1905) contraen matrimonio el día 19 de mayo de 1838. De esta unión nacerán siete hijos: Ramón; José; Ramona; Cosme; Margarita; María y Josefa Blanco Herrera (1845-1941) que se casará con Isidro Díaz de Bustamante y Terán (1845-1914), padres de nuestro biografiado. Su abuelo paterno fue Manuel Díaz de Bustamante y González (1802-1870) natural de Ibio, Mazcuerras. Era hijo, en segundas nupcias, de Antonio Díaz de Bustamante y de Juana González, su segunda esposa. Contrae matrimonio con Lorenza de Terán y Vélez (1815-1874) de Villanueva de la Peña. El matrimonio se queda a vivir en el pueblo de donde élla era natural y es allí donde nacerán sus tres hijos: Manuel, María e Isidro Díaz de Bustamante y Terán, padre de nuestro industrial.
            El comerciante Isidro Díaz de Bustamante y Terán (1845-1914) nace en Villanueva de la Peña, término municipal de Mazcuerras.  Pronto viene a vivir a Torrelavega en donde instala su negocio. El comercio estaba situado en la Quebrantada, creemos que desde 1870. Esta importante firma, Isidro Díaz-Bustamante, desarrollará su actividad durante más de 100 años entre esta zona y la colindante calle del Comercio. Contrae matrimonio, el día 17 de julio de 1861, con Josefa Blanco Herrera (1845-1941), miembro de una importante familia oriunda de Mortera. Algunos de ellos eran armadores que vivían en La Habana, Cuba. Tendrá el matrimonio once hijos: José, Isidro, José María, Ramón, Manuel, Elvira, Josefa, Jesús, María, Antonio y Amalia.




            Isidro Díaz-Bustamante Blanco (1872-1960) había nacido en la ciudad de los Garcilasos el día 1 de agosto de 1872. Vivió durante muchos años en una casa señorial e inolvidable para la ciudad, que existía en la calle Julián Ceballos, en compañía de su madre Josefa Blanco Herrera y sus hermanos: José, Ramón, Elvira y María. José  compartió con su hermano muchos de los negocios que puso en marcha Isidro. Los dos nunca se casaron, permanecieron solteros. Los que le conocieron le describen como una persona comprometida y solidaria. Participó en muchos de los proyectos sociales que se creaban en la ciudad. Colaboró en la gestión de la sociedad Círculo de Recreo en calidad de tesorero en el periodo de 1911 a 1913, llegando a ser su presidente durante 1925 a 1927. Más adelante pasa a ser vocal de la junta directiva en los años de 1929 a 1930.


            En los negocios fue una persona con un gran “olfato económico”. Continuó el comercio de su padre dándole otras alturas. Primero en La Quebrantada y después en la calle del Comercio y, también, en los aledaños de la estación del ferrocarril del Cantábrico con almacén de maderas, hierros, carbones, cementos y un taller “mecánico” de maderas. Hombre pragmático y resolutivo, dedicó su vida a los negocios y a su vida pública. Fue junto a otros nombres de Torrelavega, uno de los que inició el sistema bancario en la ciudad, al regentar una agencia de la entidad Monte de Piedad Alfonso XIII y Caja de Ahorros de Santander. Esta sucursal estaba ubicada en la “Casa de la Banca” que tenía la firma “Isidro Díaz-Bustamante” en la calle José María de Pereda. Esta entidad operaba principalmente con el Instituto Nacional de Previsión de la que era entidad colaboradora. Forma parte  desde los comienzos en el movimiento que generan los comerciantes con objeto de conseguir una Cámara de Comercio local. Participa en casi todas las comisiones de trabajo que se van creando hasta conseguir el nacimiento de la Cámara de Comercio e Industria  de Torrelavega. Posteriormente ocupará importantes cargos en la gestión directa de la institución hasta llegar a la presidencia en 1922. Va a continuar hasta 1931 la labor del primer presidente, César Campuzano Ruiz, con el que había sido vice-presidente, pero con él la Cámara alcanzó otros derroteros. Durante su mandato se construyó la nueva sede de la Cámara ubicada en la Llama, la primera en propiedad. Ocupó la alcaldía de la ciudad durante dos años, coincidiendo con la presidencia de la Cámara, concretamente desde el día 1 de enero de 1926 hasta el día 7 de febrero de 1928. Fue, también, Diputado Provincial por el distrito Torrelavega-Villacarriedo durante una legislatura.
            Los problemas oculares que padecía en ambos ojos iban en aumento lo que le obligaba a desplazarse continuamente a Madrid para visitar a los mejores especialistas. Eran los últimos días de 1927 y los primeros del año siguiente, cuando se agudizan los problemas oftalmológicos. Los oculistas, todos, le recomendaron reposo para sus ya delicados ojos. Después de meditarlo mucho, toma la decisión de presentar la “dimisión irrevocable” como Alcalde de Torrelavega. Lo hace el día 2 de febrero de 1928 mediante una carta que envía a la corporación municipal. Desde este mismo año disminuye su actividad tanto en los negocios como en su vida pública. Aunque le solicitan reiteradamente que continúe en la presidencia de la Cámara, dos años más tarde en 1931, presenta la dimisión irrevocable por los mismos motivos citados anteriormente. Deja la presidencia ejecutiva pero no perderá su relación con la institución al ser nombrado presidente de honor.


José Díaz-Bustamante Blanco


            Por lo tanto poco a poco y antes de cumplir 60 años abandona todas sus responsabilidades públicas para centrarse, cuando su salud se lo permite, exclusivamente en sus empresas. En 1936, el día dos de febrero, constituye la sociedad anónima denominada “Isidro Díaz-Bustamante, S.A.” La sociedad quedó formaliza con un capital social de 80.000 pesetas, emitiendo ochocientas acciones de mil pesetas cada una. El objeto mercantil de la sociedad: “la compraventa de hierros, aceros, maderas, cementos, yesos y demás materiales de construcción”. Era Isidro el presidente del consejo de administración y su hermano José, secretario. Isidro Díaz-Bustamante Blanco, comerciante, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega y alcalde  fallece en la ciudad que le vio nacer, el día 1 de abril de 1960, y está enterrado en el cementerio de Geloria de la Llama.







Para más información ver la biografía que sobre Isidro Díaz-Bustamante Blanco contiene los libros “El Banco de Torrelavega, 1920/1942” y  "Los comienzos  de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" que tiene publicados el autor de este blog.

domingo, 13 de octubre de 2013

Jacobo Díaz Iglesias (1863-1941), adinerado, banquero y ferretero


            En 1838, concretamente el día 19 de mayo, contrae matrimonio, en la iglesia de San Salvador de Viveda (Santillana del Mar), Anselmo Díaz de Entresotos (n.21.4.1819) en Hinojedo (Suances) y de 19 años de edad con Dorotea Iglesias (n.30.4.1823) en Queveda de quince. Veinticinco años después nacerá su hijo Jacobo Díaz de Entresotos Iglesias. El matrimonio tuvo quince hijos: Segunda (n.2 mayo 1843); Lázaro (n.17diciembre1844); Baldomero (n.26 febrero1847); Fulgencio(n.16 enero1849); Frodolina (n.26 agosto1850); Elías(n.21 julio1852); Ramón(n.2 julio 1854); Filomena(n.23 junio1856); Valentín (n.14 febrero1858); Petra(n.31 enero1860); Escolástica(n.10 febrero1862); Jacobo(n.25 julio186); Martina (n.30 enero1865); Lucila (n.31 octubre1866); Consolación (n.15 septiembre1868).
          Jacobo Díaz Iglesias que nació en Viveda el 25 de julio de 1863 fue el duodécimo hijo del matrimonio. Al día siguiente fue bautizado con los nombres de  Jacobo, Cristóbal, Genaro Díaz de Entresotos Iglesias. Fueron sus abuelos paternos Rafael Díaz de Entresotos de Hinojedo y Manuela Ruiz nacida en San Miguel de Aguayo. Y sus abuelos maternos Cayetano Iglesias, niño de la casa de  expósitos de Santander  y de María Ana Gómez natural de Queveda. Sus bisabuelos por línea paterna: Francisco Díaz de Entresotos y Ana María Cacho; y Pedro Ruiz y Francisca Gutiérrez. Por línea materna: por parte de padre al ser niño expósito se desconocen; y Francisco Gómez natural de San Martín de Elines y Celestina Vitorero natural de Viveda. Si bien los apellidos de Jacobo y de sus hermanos son Díaz de Entresotos Iglesias con el paso del tiempo lo simplifican perdiendo en el primer apellido el “de Entresotos”.
            La suerte le cambió al joven Jacobo cuando conoce a la que más adelante será su mujer. Luisa Fernández Borges, cubana de nacimiento e hija de Antonio Fernández Corona que era natural de Cohicillos. Este montañés como muchos emigró a Cuba  para hacer fortuna. Y lo consiguió. Era un indiano. En Cuba fue capitán del batallón de voluntarios primero de Ligeron de la Habana, Cuba. Más adelante asciende a comandante que le confiere, el 23 de septiembre de 1870, Antonio Caballero y Fernández de Rodas, Gobernador General Militar de la isla de Cuba, con categoría de Capitán General. Tras varios años en la isla, regresa a España con una importante fortuna instalándose en Torrelavega, en la Plaza Mayor.

            Los indianos van a tener una importancia capital en todos los procesos económicos que afectan a la provincia de Santander, también a Torrelavega. Solo en lo referente al sistema financiero conviene recordar que cuando se constituye el primer Consejo de Administración del Banco de Torrelavega, van a formar parte del mismo, dos consejeros indianos: José Arce López, primer presidente del Banco desde 1920 a 1930 que trajo su fortuna de Filipinas y Saturnino Briz Larín, consejero fundador del Banco y presidente desde 1930 hasta su absorción por el Banco de Santander en 1942, con fortuna procedente de Cuba.


       El día 11 de agosto de 1894 Jacobo Díaz Iglesias se casa con Luisa Fernández Borges con la que tiene doce hijos. Mantiene el matrimonio una muy buena amistad con Luciano Herrero al estar los dos casados con dos cubanas. Se dedicó fundamentalmente a gestionar la importante fortuna que heredó de su suegro. Además, entre otros negocios, instaló “una ferretería y tienda de muebles” en la esquina entre la calle Ancha y la Plaza Mayor en la casa de los Quijano que regentaron sus hijos. Posteriormente en 1926 abrirá otra ferretería en Santander con el mismo nombre “Ferretería Jacobo Díaz” frente al Mercado del Este, en el número siete de la calle Arcos de Dóriga, que regentó su hijo Eladio. Posteriormente hereda el negocio el hijo de este último Armando, nieto de Jacobo Díaz Iglesias. Toda una saga de ferreteros. En 1890 en este mismo lugar, como podemos ver en la fotografía, estaba la estación de tren de Gandarillas en los arcos de Doriga en Santander. La crisis económica del primer tercio del siglo XXI provoca el cierre de la tienda de Santander en 2015.
            Sus propiedades eran importantes, destacando una extensa finca que poseía en la zona de Sierrallana, “finca rústica en el paraje llamado Sierra de la Gallina y de la Llana”, donde actualmente está instalado el Hospital de Sierrallana, que compró al General Ceballos, Andrés de Ceballos y Avilés. La finca de 1.243 carros de tierra pertenecía a los municipios de Torrelavega, Santillana del Mar y Puente San Miguel y fue valorada en 128.500 pesetas. Cuando se instaló la empresa SNIACE se vieron obligados a vendérsela a dicha sociedad bajo la amenaza de expropiación.




            Jacobo Díaz Iglesias vivió en el magnífico chalet que se había construido en la calle Consolación, cerca de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. El arquitecto de esta mansión, que se construyó en 1907, fue el mismo que proyectó el edificio donde estaba alojada la sociedad el Círculo de Recreo de Torrelavega Valentín Lavín Casalis. Posteriormente, los hijos de Jacobo Díaz Iglesias, venden este chalet a la familia Sañudo; y esta, más tarde, se la vende a la Real Compañía Asturiana de Minas. También construyó una casa de “piedra de sillería, mampostería y ladrillo; se compone de planta baja, principal, piso segundo y desván señalada en el número dos de la calle Ancha, hoy J. Felipe Quijano de Torrelavega”.



            Cuando comienza la guerra de Marruecos, guerra del Rif (1919/1926), muchos jóvenes de la ciudad son llamados a filas y viajan a África. Cuatro de los hijos de Jacobo Díaz Iglesias fueros desplazados para hacer la guerra junto a otros muchos torrelaveguenses. Por este hecho, varios padres de soldados de Torrelavega, entre ellos él, compran y donan un camión cisterna al ejército español en Marruecos. El camión llega a Melilla para abastecer de agua a las tropas allí desplazadas. Dos de sus hijos, Eladio y Jacobo, jugaron al futbol en la Sociedad Gimnástica de Torrelavega, en una época difícil para el club, cuando tenían que comprarse las botas los mismos jugadores. Todos cuando podían pasaban el verano en la playa de Suances a donde acudía en los periodos estivales con su familia.
            Torrelavega en aquellos años era una ciudad de olores. Cuando te ausentabas la recordabas por sus olores. Y cuando regresabas disfrutabas, por ejemplo, del olor a café tostado, cuando detrás de la casa de Jacobo Díaz pasabas por las cercanías de la tienda de coloniales de Sandi. Podías ver y oler, en plena calle, el tostado del café. O cuando paseabas cerca del obrador de Ángel Blanco, entre las calle Ancha y Consolación, y disfrutabas del olor del “chocolate a brazo”. Torrelavega era una ciudad de buenos olores.
            Jacobo Díaz Iglesias fue consejero fundador del Banco de Torrelavega junto a otros destacados comerciantes e industriales de la ciudad. Formó parte del primer Consejo de Administración del banco. Mantuvo en su cartera de valores 100 acciones del Banco de Torrelavega siendo uno de los mayores accionistas particulares del banco junto a Saturnino Briz Larín. Vendió y deshizo posiciones al año siguiente de cesar como consejero del banco en 1930. Fue por tanto consejero fundador del Banco de Torrelavega.
            Jacobo Díaz Iglesias fallece en Santander, el 28 de enero de 1941, a los 77 años. Nueve años más tarde lo hará su mujer, el 19 de junio de 1950. Ambos están enterrados en el cementerio de Geloria en la Llama de Torrelavega en su  panteón.

Para más información ver la biografía que sobre Jacobo Díaz Iglesias contiene el libro "El Banco de Torrelavega, 1920/1942"  que ha publicado el autor de este blog.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Florencio Ceruti y Castañeda (1859-1924), barón de Peramola y Peracolls


            La historia de la persona que más contribuyó a la modernización de Torrelavega en el primer tercio del siglo XX Florencio Ceruti y Castañeda comienza hace aproximadamente dos siglos en Italia, concretamente en Milán. Su padre Florencio Ceruti Pastor que había nacido en Barcelona en 1817, fue teniente coronel de infantería. Cuando contaba treinta y cuatro años se casa, el día 8 de junio de 1851, con María de las Mercedes Castañeda Navarrete de veintinueve años, que había nacido en Ganzo en 1822. María Mercedes era hija de José Castañeda Quijano, teniente coronel, comandante de Infantería retirado, natural de Ganzo, y de María del Carmen Navarrete y Torre, nacida en la Seo de Urgel, Cataluña. De este matrimonio nacerá en Tarragona, Florencio Ceruti y Castañeda el día 29 de septiembre de 1859. El nacimiento se produjo en esa ciudad por estar allí destinado su padre que en aquella época vivía en aquella ciudad catalana.
            Florencio Ceruti y Castañeda, después de pasar una corta etapa en Tarragona, se traslada a vivir a Ganzo, a la casa de los Castañeda (antes de los Carriedo), propiedad de la familia de su madre. El joven Florencio, con 16 años, va a vivir a Madrid para realizar sus estudios. En la capital de España conocerá y compartirá pupitre con muchos compañeros que más adelante ocuparán importantes puestos en el gobierno de la nación. Amistades que, más tarde, le ayudarán a conseguir importantes proyectos para Torrelavega cuando en tres ocasiones ocupe la alcaldía de la ciudad. En este mismo año de 1876, cuando era un mozalbete, vivía en la calle del Comercio de Torrelavega junto a su madre Mercedes de Castañeda en la casa de sus tíos, por línea materna; Pedro, Carlos, Carmen y Margarita Castañeda y Navarrete. Finalizados sus primeros estudios se inscribe en la Academia de Ingenieros del Ejército en Guadalajara. El joven Florencio Ceruti y Castañeda con 17 años ingresa en la Academia el día 26 de julio de 1876. Un año después, en el examen celebrado en julio de 1877, obtendría la calificación de aprobado. Estará en la Academia de Ingenieros aproximadamente cuatro años. El 10 de agosto de 1880 con 21 años de edad abandona la academia. Desiste de ser militar.
            Años después decide matricularse y estudiar la carrera de Hacienda. Una vez concluida desempeñaría la actividad de Administrador de Contribuciones y Rentas. Comenzó su destino, el joven Florencio, siendo aspirante de primera clase de la Administración de Propiedades e Impuestos de la provincia de Cuenca. Posteriormente, el 21 de noviembre de 1883, será nombrado para desempeñar igual cometido en Teruel. Hasta llegar a su destino definitivo, en Santander el día 18 de noviembre de 1886.
            Tres meses después, el 16 de abril de 1887, contrae matrimonio. Se casa con Dolores Fernández Alcalde que era natural de Barros. De esta unión nacerán cuatro hijos; tres niños y una niña a los que pusieron los nombres de: Florencio, Manuel, Luis y Mercedes. Tras el fallecimiento de su primera mujer, se casa en segundas nupcias con una hermana de esta; María Fernández Alcalde con la que no tuvo hijos.
            Florencio Ceruti y Castañeda mantuvo una gran relación con el pueblo de Ganzo y con su puente. Ya que allí poseía, como ya hemos dicho, una magnifica, casa con portalada e iglesia, que había heredado de los Castañeda. En 1903 siendo alcalde repara este emblemático puente porque el tramo central de madera, se encontraba tan deteriorado que amenazaba ruina.
            La rica personalidad de Florencio Ceruti no se puede entender sin conocer su faceta política, su vertiente cultural y, por último, su presencia activa en la sociedad que le tocó vivir. Estamos, por tanto, ante una personalidad con muchas facetas. En lo referente a su dedicación política tenemos que situarle en la esfera del partido liberal, del que llegó a ser su presidente. Los liberales tenían su sede en el Circulo Liberal que en un principio estuvo situado en el actual boulevard para más tarde ocupar una finca propiedad de Demetrio Herrero.
            En 1898 era Gervasio Herrero González el máximo regidor de los destinos de Torrelavega. Lo fue hasta que el día 14 de agosto de 1901 tomó posesión en su primer mandato de alcalde Florencio Ceruti y Castañeda. Este primer periodo durará hasta que le sucede en la alcaldía Santiago Sañudo Cano, el día 1 de enero de 1904. Un año y medio después, el día 12 de agosto de 1905, Florencio Ceruti y Castañeda vuelve a ocupar la alcaldía por segunda vez. No durará mucho este segundo mandato. Le sucederá su amigo Federico Rodríguez Piró que toma posesión de alcalde de Torrelavega el día 7 de febrero de 1907. Su tercer y último mandato abarcará el periodo comprendido entre el 27 de noviembre de 1909 hasta los primeros días de 1914, aunque tres meses antes había presentado su renuncia.





              Intervino, mientras fue alcalde, en inauguraciones de proyectos que otros habían iniciado. Así en la sesión municipal del día 24 de mayo de 1909, se aprueba, a propuesta suya; “que el camino que va de esta ciudad a Viérnoles se le designe con el nombre de Joaquín Fernández Vallejo”. También se aprueba, que a la calle de la Libertad, que se extiende desde la Plaza de Baldomero Iglesias hasta la Casa Comercio de D. Gabino Teira, se le ponga el nombre de Serafín Escalante”. Las intrigas y los personalismos dentro de la familia liberal hacen que abandone este partico. Ya en el 1915, que se celebran elecciones a Cortes, lo hace por el partido Conservador.  En los primeros días del mes de marzo de este año es proclamado como diputado a Cortes, por el distrito de Torrelavega-Villacarriedo, a Florencio Ceruti y Castañeda.
            Durante su mandato de alcalde la ciudad da un salto cualitativo. Las obras realizadas embellecieron a la Plaza Mayor, a la calle Ancha, a la denominada de Santander, y también, a la de la Paz y a la calle Mártires. Se construyó la Plaza de Abastos. Se actuó mejorando los accesos a la estación llamada del Norte y bajo su mandato se consiguió aumentar la seguridad de Torrelavega cuando comenzaron a patrullar dos parejas del Cuerpo de Seguridad que había sido fundado por el conde de Romanones. Mejoró el saneamiento en la ciudad al encauzar al río Sorravides y al crear una amplia red de alcantarillado. Aunque las ferias ganaderas existían desde hacía mucho tiempo, puso en marcha, exitosamente, la exposición de ganados anual que atrajo numeroso público y gran cantidad de reses.
            A principios del siglo XX comienza la construcción de la calle Avenida del Cantábrico que comunica la estación del ferrocarril del Cantábrico con la calle del Comercio. Cuatro años antes, en 1907, concretamente el 3 de octubre, es cuando se embellece esta calle al instalar una fuente con el busto al doctor Rebolledo que había fallecido el año anterior, concretamente el día 13 de mayo de 1906. Quizás, a Florencio Ceruti y Castañeda se le recuerde por dos obras que trascienden a su tiempo: la creación de la Cámara de Comercio y la Traída de Aguas de Cohicillos. En 1907 la ciudad contó con agua corriente.
            La relación con el periodismo de Florencio Ceruti comienza en Madrid como redactor de “El Tiempo” para más adelante trabajar en San Sebastian en el periódico “La Verdad”. Más adelante pasa a fundar, ya en Torrelavega, el semanario de ideología liberal “El Liberal Montañés (1897-1903). Era éste un semanario político editado en la imprenta El Dobra. El teatro y la poesía eran dos de sus grandes aficiones. Su bautismo literario se produce cuando resulta premiado por una “quintilla” (cinco versos de arte menor) que envía a un concurso que patrocina el semanario de humor “El Madrid Cómico” (1880-1912). También era aficionado a escribir letrillas. Una de ellas daría la vuelta al mundo. El maestro Lucio Mediavilla (1890-1957), que había contraído nupcias con la cantante italiana María Luisa Felici hacia frecuentes visitas a la ciudad donde nació.
            El teatro era otra de las aficiones de Florencio Ceruti. Fue autor teatral destacando con dos obras, “Don Dinero” y “Santander en cosmorama” que fueron estrenadas en Torrelavega con notable éxito. La noche del domingo 28 de junio de 1914 se estrena en el Coliseo de Torrelavega la obra: “La suerte manda o la cosa es pasar el rato”. Obra compuesta por Florencio Ceruti y Mario Bretón. Con notable éxito de público y crítica. Por último, también identificamos una obra que en beneficio del Batallón de Exploradores preparaba en el mes de enero de 1917 por ser uno de los promotores. 
            Socialmente Florencio Ceruti y Castañeda intervino en muchas de las instituciones que existían en aquellos años. También participó en innumerables actos sociales y culturales. Algunos de ellos por su importancia me propongo referenciar. Uno de ellos se celebró, en otoño de 1912, un emotivo homenaje al que fuera, durante más de treinta años, párroco de Torrelavega: Ceferino Calderón Diez.  Había varios motivos para homenajearle pero destacaba sobre todos: la construcción de la magnífica iglesia por la que tanto había luchado; la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
            La relación de Florencio Ceruti con la sociedad Círculo de Recreo fue larga y comprometida. Ocupó la secretaría entre 1897/1899. Fue vicepresidente y dos veces presidente. Comprometido socialmente con la ciudad, ocupó diversos cargos en instituciones locales con amplia representación en la sociedad. Por ejemplo, fue presidente del Batallón Infantil de Cazadores de Torrelavega, fundado en 1911, precursor de la Banda de Música Municipal de Torrelavega. También fue uno de los fundadores de la benéfica institución El Tiro Nacional que daría como resultado la instalación de una Escuela Militar. Era el año 1913, cuando Félix Ojeda que era el capitán responsable de la Caja de reclutamiento de Torrelavega, y uno de los mejores tiradores a nivel nacional, inicia el proyecto.

            Florencio Ceruti Castañeda, Barón de Peramola y Peracolls, muere, a los 65 años de edad, en el castillo de su propiedad situado en la playa de los locos de la villa de Suances, el día 7 de septiembre de 1924, estando enterrado en el cementerio de Geloria en la Llama de Torrelavega. Con motivo del centenario de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega (1913-2013) la familia de este ilustre convecino, a petición del grupo de opinión Quercus, remozó su tumba.



Para más información ver la biografía que sobre Florencio Ceruti y Castañeda contiene el libro  "Los comienzos  de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" que ha publicado el autor de este blog.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Pelayo Moreno Martínez de Pinillos (1878-1917), comerciante y fundador de Las 3 BBB





En el primer tercio del siglo XIX, la real villa de Torrecilla en Cameros, regada por el rio Iregua, estaba situada “a seis leguas de Logroño y contaba con tres parroquias y una bella torre. Habitaban, en 1850 y en este lugar, 495 vecinos y 1.961 almas. Destacaba por contar con grandes rebaños de ovejas merinas, lo que originó la existencia de importantes fábricas de paños. Torrecilla en Cameros era una villa rica.
            En este lugar nació Pelayo Moreno Martínez de Pinillos (1878-1917), que más adelante, pensamos que en 1906, funda el célebre negocio, situado en la calle del Comercio de Torrelavega, Las Tres B.B.B. Por lo tanto, estamos ante un “torrecillano” que promueve un comercio textil en la ciudad del Besaya.
            Pelayo Moreno Martínez de Pinillos había nacido el 26 de junio de 1878. Era hijo de Lorenzo Moreno Rueda, que llegó a ser en 1912 “Administrador Principal de Correos de la provincia de Vizcaya” y de Rosa Martínez de Pinillos, ambos naturales de Torrecilla en Cameros. El abuelo paterno de nuestro comerciante, Hermenegildo Moreno Elgueta, había nacido en la villa logroñesa, el día 13 de abril de 1828. Se va a casar con Paula de la Rueda Laguna, un año y unos meses mayor que él. De profesión labrador, era un colono que trabajaba las tierras que previamente arrendaba. Del matrimonio nacerán cuatro hijos, Juana, Isidra, Julia y Lorenzo Moreno Rueda, padre de nuestro comerciante.
            El abuelo materno de Pelayo, Alfonso Martínez de Pinillos y González era lo que se denominaba una persona adinerada. Había nacido el 13 de agosto de 1820 y era uno de los hijos del matrimonio formado entre Francisco Martínez de Pinillos y Simona González Segura. Ejerció varios años como secretario del ayuntamiento de Torrecilla en Cameros. Creó, junto a tres socios, una sociedad para la explotación de las aguas minero-medicinales de “Riva de los Baños”. Esta devoción por los negocios la había heredado de su padre Francisco Martínez de Pinillos, bisabuelo de Pelayo, que era el propietario de 1/6 de la fábrica de paños enclavada en Revilla, junto a la desembocadura del río de Ricote en Torrecilla. Como vemos, la relación con los paños de Pelayo Moreno Martínez de Pinillos le viene de lejos.
            Lorenzo Moreno Rueda, padre del comerciante Pelayo Moreno, había nacido el día 14 de noviembre de 1853. Trabaja como escribiente y vive con sus padres, en el número 27 de la calle Mayor de Torrecilla en Cameros. Pasan los años y Lorenzo Moreno Rueda contrae matrimonio, en 1877, con Rosa (Lucia) Martínez de Pinillos Moreno, dos años más joven que él.
          Con el declive económico de la villa de Torrecilla por la desaparición en 1890 de las principales fábricas de paños la familia Moreno Rueda abandona Torrecilla en Cameros cuando Pelayo Moreno Martínez de Pinillos contaba doce años y su padre treinta y siete. Pensamos, aunque no lo podemos probar, que abandonan la provincia de Logroño y se trasladan a vivir a la de Santander, antes de que a Lorenzo Moreno Rueda le hagan, en 1912, “Administrador Principal de Correos de la provincia de Vizcaya”. En la capital de la provincia de La Montaña entran en contacto con Jaime Ribalaygua que había fundado, en 1850, un comercio en el número siete de la calle La Blanca, llamada Las 3 B.B.B. donde el joven Pelayo Moreno, no es descabellado pensarlo, aprende el “oficio” hasta que en 1906, con 28 años funda en Torrelavega, una tienda con el mismo nombre: Las 3 B.B.B.
           Siendo todavía joven, nuestro comerciante llega a Torrelavega y se casa con Concepción Alonso Gutiérrez (1877-1943), que había nacido en Torrelavega y era hija de Ángel Alonso y de Gumersinda Gutiérrez, los dos de la ciudad de los Garcilaso. La ceremonia, que oficia Pablo Sánchez, se celebra en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, el día 2 de septiembre de 1901. Vivía el matrimonio en un piso de la calle del Comercio, en el número 20. Tuvieron seis hijos: Concepción, Carlos, César, José Luis, Amparo y Mª del Carmen Moreno Alonso.
            En los primeros años del siglo XX, 1902, nace en Torrelavega un nuevo comercio dedicado a “Tejidos y Novedades”. Estaba situado en la céntrica calle del Comercio y eran sus mentores el matrimonio formado por Pelayo Moreno Martínez de Pinillos y Concepción Alonso Gutiérrez. La tienda, como se decía entonces al referirse a los establecimientos comerciales, se denominaba Las Tres BBB. Se llamaba así atendiendo, a lo que parece, a un marketing comercial agresivo. Las iniciales respondían a un lema llamativo, corto, sonoro y muy significativo de “Bueno, Bonito y Barato”.




            Este acreditado comerciante participa, junto a otros, en las reuniones que se celebran, en la primavera de 1912, donde se comienza a hablar de la conveniencia de crear una institución en Torrelavega que defienda sus intereses de los comerciantes. Es uno de los escogidos para formar parte de la decisiva “comisión de comerciantes” que se creó en otoño del mismo año para estudiar la viabilidad de ese emblemático proyecto. La comisión de comerciantes quedó formada por las siguientes personas: Isidro Díaz-Bustamante Blanco; César Campuzano Ruiz; Fidel Ramón Palacio; Julián Urbina Alegre; Lorenzo Sánchez Alonso; Angel Achútegui y Pelayo Moreno Martínez de Pinillos. Acude, el día 21 de febrero de 1913, al despacho del notario de Torrelavega Mariano Muñoz Castaño para avalar todos los gastos generados en los presupuestos anuales de la Cámara de Comercio que no quedaban amparados por los ingresos y que era una condición impuesta desde Madrid demostrando su “portuguesismo”. Era lo que se denominó la “Escritura de compromiso”. Más adelante es elegido por el alcalde,  Florencio Ceruti Castañeda, para formar parte de la Junta provisional de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega.
            Con tan solo 38 años y toda una vida por delante, fallece en Torrelavega el día 3 de noviembre de 1917 después de una inoportuna enfermedad. Debido a esta desgracia, su mujer, Concepción Alonso Gutiérrez, tuvo que liderar un comercio que ya por entonces brillaba por su pujanza, innovación y número de transacciones.
El comercio siguió su andadura y Concepción Alonso Gutiérrez viuda y con familia numerosa fortalece y desarrolla el proyecto que había comenzado con su marido. Sin temblarle el pulso, transforma su negocio empujada por las nuevas tendencias. Entra en contacto con grandes distribuidoras de Madrid y Barcelona, de los que se surte de las últimas novedades. La guerra incivil, la postguerra y una enfermedad irreversible terminan con la idea de un negocio que había surgido posiblemente hace más de cien años entre las ovejas merinas y las fábricas de paños en una villa a 49 leguas de Torrelavega, en Torrecilla en Cameros. Concepción Alonso Gutiérrez muere a los 66 años en esta ciudad veintiséis años después que su marido, el día 22 de octubre de 1943. Los dos están enterrados en el mismo sitio y lugar, en el camposanto de Geloria en la Llama de Torrelavega.





Para más información ver la biografía que sobre Pelayo Moreno Martínez de Pinillos contiene el libro  "Los comienzos  de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" que ha publicado el autor de este blog.

lunes, 12 de agosto de 2013

Pedro Matias Gómez Sánchez (1868-1957), comerciante y banquero



Pedro Matías Gómez Sánchez (1868-1957) nace en el pueblo de Cos, Cabuérniga, el 19 de noviembre de 1868. Al día siguiente es bautizado en la parroquia de Santiago. Fueron sus padres Indalecio Gómez y Natalia Sánchez. Abuelos paternos Andrés Gómez e Isabel García de Ceballos y maternos José Sánchez Bustamante y Antonia de los Ríos. Se casa con Filomena Collado Lavín, oriunda de Trasmiera en la antigua provincia de Santander. Del matrimonio nacerán siete hijos, seis mujeres, Luisa, Aurora, Rosa, Victoria, Encarnación y Filomena y un varón, José.
            Desde muy joven Pedro Matías Gómez Sánchez comienza a trabajar en Requejada, en la fonda de Manuel Laguillo. No cobraba nada, trabajaba a cambio de la comida. Después de unos años se traslada a la capital de la provincia, donde trabaja  en una taberna por cien pesetas al año. Regresa a Torrelavega, para trabajar en la casa de comidas y tienda de comestibles “El Recreo”, que regenta su tío Pedro, primero en la calle Ancha y más tarde en la esquina de las calles Ruiz Tagle y José María de Pereda. Más adelante completa su aprendizaje en el comercio “Casa Esles”, en la plaza Baldomero Iglesias de Torrelavega.
            Trabaja de repartidor llevando verduras y carbón por las casas y acaba casándose con la sobrina de la dueña, Filomena Collado; más adelante llegará a regentar el negocio. Pasan los años y traslada su establecimiento a su ubicación más emblemática entre las calles Serafín Escalante y Ruiz Tagle, en la esquina, donde se instala una de las principales tiendas de comestibles y coloniales del floreciente comercio de Torrelaveguense en sus años más prósperos, el primer tercio del siglo XX. En este edificio, que daba a las dos calles y tenía forma de proa de barco vivió, encima de la tienda, concretamente en el número tres de la calle Serafín Escalante. Anteriormente en este mismo local estaba instalado “el sillero y guarnicionero” Salvador Alonso sucesor de Manuel Rodrigo.
            A Pedro M. Gómez Sánchez se le conocía por dos apelativos: “Perico el Guapo” y “Perico el Calvo”, debido a que a muy temprana edad perdió parte del pelo de su cabeza. Este último “mote” fue el que más trascendencia tuvo. Vestía con traje negro y botas, este comerciante hecho a sí mismo, con  inteligencia natural, serio aunque con golpes de humor, buena persona, sin enemigos, de escasa formación, que incluso tuvo que aprender a leer él mismo y que construyó su negocio a base de fe, trabajo, disciplina y tesón. Persona de autoridad, querido por sus empleados a los que, si podía, ayudaba, al igual que a sus familias, a completar su bienestar.  No era una persona muy aficionada al ocio. Le gustaban los bolos y solía acudir, en días festivos, claro está, a las partidas de este deporte vernáculo que celebraba la Peña Bolística de Torrelavega. No le gustaba alternar y el beber le sentaba mal; pero, desgraciadamente para él, tenía que comprobar muy a menudo la calidad y el sabor de los vinos que él vendía. Para ello, los metía en la boca, los paladeaba, los pasaba de un lado a otro de los carrillos, giraba la cabeza y los escupía.

            En aquellos años veinte y treinta del siglo XX, Torrelavega era una ciudad cuyas ferias ganaderas y mercados crearon un comercio cada vez más próspero y floreciente. Destacaban las tiendas de ultramarinos,  los establecimientos donde vendían aceites de calidad, vinos blancos y rojos de primeras marcas, coloniales finos y donde la charcutería ocupaba un lugar privilegiado. Entre ellas, llamadas también de coloniales, destacaban la tienda de Jaime Fernández Diestro, los Azcárates, propiedad de Herminio Azcárate Campo, y el establecimiento de Pedro Matias Gómez Sánchez. De los tres, los dos últimos son comerciantes y banqueros. Eran consejeros fundadores del Banco de Torrelavega.


En su tienda vendía grandes marcas: el famoso coñac Terry, aceites andaluces de primera calidad, ultramarinos finos, bacalao y vinos de La Nava y de Jerez. Todo de primeras marcas. Además, lo completaba con una destacada charcutería. “Subía” piaras enteras de cerdos de Extremadura, que alojaba en la finca que poseía en la Montaña, donde también ordeñaba excelentes vacas holandesas, blancas y negras, que preparaba para vender en la feria como animal de ordeño.
            Pedro M. Gómez Sánchez participó en diversas instituciones locales. Fue concejal del Ayuntamiento de Torrelavega, formó parte de la Junta Directiva de la Sociedad Gimnástica, todavía no Real, en 1921, fue consejero fundador del Banco de Torrelavega y designado presidente de la gestora de la Cámara de Comercio.
             Entró a formar parte de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega, en su Junta Directiva, en 1934. Durante la guerra fratricida es nombrado presidente de la gestora creada después de haber destituido a Santiago Sañudo Solórzano. El día 3 de septiembre de 1937 “en cumplimiento de lo ordenado por la alcaldía, Julián Urbina Carrera, y el comandante militar de esta ciudad, destituyen a Santiago Sañudo Solórzano, como presidente efectivo de la Cámara, entregando y cediendo su cargo al gestor Pedro M. Gómez Sánchez”. Seis meses después las aguas vuelven a sus cauces. El día 12 de abril de 1938 el Comandante Militar de la ciudad, Bermúdez de Castro, comunica la desaparición de la comisión gestora administrativa tomando nuevamente posesión como presidente de la Cámara de Comercio Santiago Sañudo Solórzano. Después de este hecho, Pedro Matías Gómez abandona el comité ejecutivo de la Cámara.
            Pedro Matías Gómez Sánchez participó en las reuniones preliminares que se celebraron en los primeros meses del año 1920 para la creación de la “sociedad de crédito llamada Banco de Torrelavega”. Junto a Santiago Sañudo Solórzano son los dos únicos miembro del Consejo de Administración del Banco que lo fueron desde su fundación, en 1920, hasta su disolución, en 1942. Por lo tanto participa en la constitución del Banco y, también en el último Consejo de Administración donde se aprueba la absorción del Banco de Torrelavega por el Banco de Santander en 1942.
            Pedro Matías Gómez Sánchez fallece en Torrelavega a los 88 años, el día 3 de marzo de 1957. Aproximadamente cinco años más tarde se cierra el negocio de comestibles, coloniales y embutidos de “Perico el Calvo”. Lo clausuran sus hijas, Rosa y Filomena, “Menuca”, que fueron las que llevaron las riendas del negocio familiar en ausencia de su fundador.

Para más información ver la biografía que sobre Antonino Pedro Matias Gómez Sánchez contiene el libro  "El Banco de Torrelavega, 1920/1942" que ha publicado el autor de este blog.

jueves, 18 de julio de 2013

Antolín Ubalde Martínez (1835-1908), platero y relojero



En 1856 comienza su andadura en Torrelavega el comercio de platería y relojería de Antolín Ubalde Martínez. Estaba situado en el número 2 del portalón “de arriba” de la Plaza Mayor, cuando todavía tenía nueve arcos. Allí permanecerá este negoció la segunda mitad del siglo XIX, todo el siglo XX y los primeros años del siglo XXI. Hoy todavía permanece abierto. Cuando abrió el establecimiento en la casa de los Quijanos, Antolín contaba con solo 21 años y aún permanecían las escaleras que daban paso a una parte de la calle José Felipe Quijano, (hoy calle Ancha).
 Isaac Antolín Ubalde Martínez (1835-1908) había nacido en Valladolid, el día 2 de septiembre de 1835. Era hijo de Ysidoro Ubalde Ruiz y de Teresa Martínez Domínguez y nieto, por línea paterna, de Antonio Ubalde y de Isidra Ruiz y, por línea materna, de Lope Martínez y María Domínguez. A los tres días de ver la luz sus padres le llevan a la pila bautismal de la iglesia de San Miguel y de San Julián a tomar las aguas. Además de Antolín, el matrimonio entre Ysidoro y Teresa tuvo otros tres niños: Víctor, Eulogio y Valentín Ubalde Martínez.
Es posible que aprendiera el oficio de relojero y platero en Burgos porque construye y firma un reloj de pared, que todavía se conserva con las inserciones: Ubalde y Burgos. Este detalle nos hace pensar que muy joven se traslada a vivir a esa ciudad a aprender el oficio. Probablemente se alojaría en casa de su tía María Domingo Caballero, de la que heredará parte de la casa a su fallecimiento, y que vivía en la calle Fernán González.
Es aquí donde conoce a Secundina Miguel Sedano (1839-1901), natural de Burgos e hija de José de Miguel y de Estefanía Sedano, con la que más adelante contraerá matrimonio. Completada su formación, decide trasladarse a la provincia de Santander e instalarse en Torrelavega. Aquí nacerán sus cinco hijos: Jesús, Encarnación, Concepción, Antolín e Indalecio. Fue un precursor en su oficio y un destacado comerciante que se implica en la vida de la ciudad. Participa en 1899, junto a otras treinta personas, en la compra de unos terrenos donde edificar una sede para la sociedad Círculo de Recreo de Torrelavega. Para ello adquieren una emisión de Obligaciones Hipotecarias por un valor de 60.000 pesetas.


  Son sus hijos varones, Jesús (1859-1917) y Antolín (1863-1918), los que aprenden el oficio con su padre y se hacen, como él, plateros y relojeros dando así continuidad al comercio. Aunque también sus hijas, Encarnación (1870-1920) y Concepción (1869-1937) le ayudarán en el día a día del negocio. El tercer varón, Indalecio Ubalde Miguel (1879-1898) fallece siendo muy joven, cuando solo contaba 19 años.
 Trascurren los años y en el 1895 su hijo Jesús Ubalde Miguel (1859-1917) se independiza e instala un comercio similar en la calle Ruiz Tagle, enfrente de donde más adelante se construirá el teatro Coliseum. Este hecho y el pronto fallecimiento de Indalecio, el hermano menor, hace que toda la responsabilidad del comercio recayera en su otro hijo Antolín y en su yerno Alfonso Pérez Gallego, que para entonces se había casado con  Encarnación Ubalde Miguel (1870-1920). Con 45 años fallece su hijo Antolín que había permanecido soltero, quedando al mando del comercio, a partir de 1918, el yerno del fundador, Alfonso Pérez Gallego (1863-1937), natural de Coslada y casado con la hija del fundador.


 Con 71 años fallece en Torrelavega, el día 25 de marzo de 1908, Antolín Ubalde
Martínez. Siete años antes, con 62 años, lo había hecho su mujer, Secundina Miguel Sedano. Ambos están enterrados en el cementerio de Geloria en la Llama.
Este comercio de platería y relojería, hoy de joyería y relojería, y en su misma ubicación tiene hoy continuidad después de 157 años.

Para más información ver la biografía que sobre Antolín Ubalde Martínez contiene el libro "Los comienzos  de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" que ha publicado el autor de este blog.





martes, 2 de julio de 2013

Antonino Fernández Gutiérrez (1885-1933), encuadernador y librero



          En 1830 vivía en el pueblo de Sierrapando perteneciente al partido judicial de Torrelavega, José Fernández Quijano, abuelo por línea paterna de nuestro biografiado. Contrae matrimonio con Manuela Díaz de Celis Revuelta natural de Arenas de Iguña. De esta unión nacerá, en Sierrapando, Antonino Fernández Díaz de Celis, padre de nuestro comerciante.  Su madre Mercedes Gutiérrez Cieza había nacido en Pedredo en el valle de Iguña donde también habían nacido sus padres Pedro Gutiérrez Bustamante y de Francisca Cieza Collantes. Antonino Fernández Gutiérrez (1885-1933) nació el día 12 de julio de 1885 en Sierrapando. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Justo y Pastor. Tuvo tres hermanos: Esperanza, Caridad y Amadeo. Sabemos que Caridad se fue a vivir a Brasil y que Esperanza se estableció en Sierrapando dedicándose a la venta de piensos para el ganado.
            El comercio lo funda en 1907  y apuesta por una imprenta en una calle con gran movimiento comercial “la de la Consolación”. Antonino con solo 22 años abre su comercio al público, donde actualmente está la Farmacia Cacho, en la esquina entre las calles Consolación y Argumosa. Allí instala la librería y la imprenta que desarrollara y modernizara durante toda su vida. En 1917, cambia de ubicación y se traslada a la Plazuela del Sol. Se instala, en un bajo donde estuvo desde 1913, el Café Moderno de Ezequiel Cabrillo Rumayor, en un edificio construido en 1850  por Santiago Sañudo Cano.  En ese local, en la esquina entre la Plazuela del Sol y la calle Consolación, en el  número 9, permanecerá abierto hasta su desaparición, en los primeros años del siglo XXI, la Imprenta y Librería Antonino Fernández. La publicidad de su negocio decía: “Imprenta, Librería y Encuadernación. Gran surtido de libros, postales, papelería y objetos de escritorio”.




         Antonino Fernández contrae matrimonio con Mercedes Juliana Herrera Mazón, hija de Antonio Herrera Palacio y de Florinda Mazón Samperio, el 26 de abril  de 1915, contaba entonces con 29 años y ya era un conocido encuadernador y librero. La ceremonia religiosa se celebró en la iglesia de la Asunción. Viajan en luna de miel al Santuario de Covadonga y a Madrid. El matrimonio tuvo 7 hijos: Antonino (n.1917), Carlos (1919-1986), Julia (n. 1923), Elisa (n. 1924), Luis (1925-2008), Mercedes (1927-2008) y Jesús (1932-1974). Antonino Fernández era católico y de ideología conservadora. En aquella época era normal que cada imprenta local editara una publicación. Y así desde el comienzo de la imprenta empieza la publicación de El Adalid, un semanario católico y con censura eclesiástica. Antonino Fernández era su editor y administrador, y el párroco de la ciudad Ceferino Calderón Díaz  su ideólogo y el que marcaba la editorial. En la  última etapa del semanario, Antonino Fernández, ocupó la dirección de El Adalid  hasta que días antes del cierre de la publicación, en marzo de 1917, presenta su dimisión para dar paso “a manos jóvenes e ideas nuevas y él dedicarse más intensamente a su negocio”.

Talleres de la Imprenta Antonino

            Fue uno de los torrelaveguenses que participó, desde los comienzos, en la creación de la Cámara de Comercio de Torrelavega. Acude a cuantas  reuniones se celebran en la ciudad en la primavera de 1912 y que culminan con la promulgación de la Real Orden, en enero de 1913, en donde se autoriza la creación de una cámara local en Torrelavega. Aunque no participó en la comisión de comerciantes, ni tampoco es elegido para formar parte de la Junta Provisional acude voluntariamente a estampar con su firma y dar respaldo económico a la Cámara de Comercio de Torrelavega cuando ésta lo necesitó. Ocho años de servicio en la institución que representa y defiende los intereses de los comerciantes. Era un comerciante ilustrado y comprometido. Antonino Fernández Gutiérrez falleció el día 19 de septiembre de 1933, solo contaba 48 años. Murió a causa de una apendicitis en el Hospital Madrazo. Sus restos reposan en el cementerio de Geloria  en la Llama de Torrelavega.  

Para más información ver la biografía que sobre Antonino Fernández Gutiérrez   contiene el libro  "Los comienzos  de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" que ha publicado en diciembre de 2012 el autor de este blog.