miércoles, 26 de febrero de 2014

César Campuzano Ruiz (1860-1940), con casa de la banca y ferretería



          La historia de este comerciante con “Casa de la Banca” y ferretería en la calle del Comercio, comienza en la villa de Cartes a finales del siglo XVIII. Allí nace, en el lugar de Mijarojos, su abuelo Pedro Isaac Campuzano Caballero, que va a contraer matrimonio con Teresa Barreda González, de Campuzano. Se instalan a vivir en el pueblo de su madre y allí verá la luz, el día 3 de octubre de 1834, su hijo Pedro Campuzano Barreda, padre de nuestro comerciante. Cuando Pedro contaba seis años, en 1840, “baja” toda la familia a vivir a Torrelavega instalándose en la calle del Comercio y donde abre su primer establecimiento.
            Pedro Campuzano Barreda (1834-1896) pasa gran parte de su niñez y juventud correteando por los alrededores de la calle donde vivía, la más comercial de Torrelavega, enfrente de la Plaza Mayor en donde los días de mercado semanal el bullicio era palpable. Conoce a la torrelaveguense Adelaida Ruiz Pérez de la Sierra (1832-1890) y con solo veintitrés años contrae matrimonio en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Torrelavega, el día 14 de enero de 1856. Cuando el padre de nuestro comerciante se pone al mando del negocio anuncia su comercio como: Pedro Campuzano Barreda. Compras y ventas. Comisiones y Consignaciones. Torrelavega. Pasan los años y junto a otras personas pudientes de la Villa fundan la sociedad Círculo de Recreo de Torrelavega en 1861.
            Tuvieron cinco hijos: Gregorio, nacido el día 24 de mayo de 1857; César, que nació el día 30 de enero de 1860; Federico, que había nacido el día 6 de noviembre de 1862; Darío, nacido el día 26 de diciembre de 1865; y Carmen, que lo había hecho el día 7 de octubre de 1871. Adelaida Ruiz, madre de nuestro comerciante, muere el día 17 de marzo de 1890 y seis años más tarde, el día 14 de marzo de 1896, lo hará su marido, Pedro Campuzano Barreda. Ambos están enterrados en el panteón de los Campuzano-Barreda en el cementerio de Geloria de la Llama.
            César Campuzano Ruiz (1860-1940) comienza a trabajar en la ferretería de su padre y es allí donde aprende las primeras prácticas comerciales. Hasta que le toca ponerse al mando y heredarlo. Sus aptitudes mercantiles y su valía personal transforman la ferretería convirtiéndola en un comercio más próspero y floreciente. La Ferretería Campuzano estaba ubicada en lo que hoy son las dependencias de la oficina principal de Caja Cantabria, en la calle José María de Pereda frente a la Plaza Mayor. Estaba situada en el número 27 en la calle del Comercio. Los días del Mercado de los Jueves las ventas aumentaban significativamente. El trasiego en los soportales, que formaban la casa con cuatro arcos, era constante en esos días. Allí se vendía casi de todo. Desde baterías de cocina hasta cualquier tipo de cristalería. Tenía la representación y era el expendedor oficial de explosivos para toda la comarca del Besaya. Contaba con un depósito de dinamita y vendía pólvora para la caza y sobre todo para la minería. Y también cañizos y esteras para carros. Las ventas para las voladuras en las minas era un capítulo importante. Hasta el punto de construir en 1928 en una finca de su propiedad llamada el Prado de la Aceña, en Campuzano, un polvorín. César Campuzano Ruiz vivió gran parte de su vida en Torrelavega aunque también pasaba temporadas en Madrid. Como otros comerciantes, era asiduo a pasar los veranos en Suances donde disponía de algo más que una simple vivienda: un precioso palacete. Era una persona con gran sentido del humor, con un gracejo personal. Una sordera incipiente le acompañó casi toda su vida aunque no le dificultó en su quehacer diario y empresarial. Ocupó diversos cargos en la sociedad de aquella época, destacando el puesto de tesorero y de depositario que desempeñó en la sociedad más antigua de Torrelavega, el Círculo de Recreo, en los períodos comprendidos de 1905 a 1909 y de 1913 a 1915.








            Durante los primeros años de mil novecientos se produce un hecho en España que marcará la diferencia con casi todos los países europeos de su entorno. Mientras que en los países cercanos el número de bancos que operaban era muy numeroso, por el contrario en España era llamativamente escaso. Este déficit se contrarrestaba por la existencia en España de las “Casas de la Banca”. Estas entidades menores, que suplían la carencia de los bancos, eran regentadas por comerciantes. Uno de ellos era César Campuzano Ruiz, que fue corresponsal del Banco de España en Torrelavega, y regentó una “Casa de la Banca” de 1918 a 1923. También tuvieron estas entidades en Torrelavega Alejo Etchart Mendicouague (1918-1923), E. Cabrillos (1922-1923) e
Isidro Díaz-Bustamante Blanco (1922-1923).
            César Campuzano Ruiz, cuando contaba 31 años, se casó con Marcelina Cacho Obregón (1871-1929)  de 19 años de edad y oriunda de Suances. La boda se celebró en la iglesia de la Consolación de Torrelavega el día 20 de febrero de 1881. Tuvieron cinco hijos: Adelaida, Federico, César, Pedro y José Luis. La mayor, Adelaida Campuzano Cacho (1892-1954) se casa con el vecino de Cartes e hijo de los dueños de los Torreones de Cartes, Joaquín García Arroyo (1888-1959).  Federico Campuzano Cacho (1895-1957) abogado y casado con Rosa Gómez Collado (1903-1974). Lleva su nombre su tercer hijo, César Campuzano Cacho (1898-1970) que fue un hombre de negocios casado en primeras nupcias con Leticia Cacho Ruiz de Villa y en segundas nupcias con Mercedes Sánchez de Movellán. A su cuarto hijo le ponen el nombre de su abuelo, Pedro Campuzano Cacho (1905-1978) médico especialista en radiología que ejerce en Madrid y se casa con Aurora González Campos que era natural de Sevilla. Y por último, su hijo pequeño, José Luis Campuzano Cacho, muere siendo muy joven cuando solo contaba con 16 años.
            César Campuzano Ruiz es elegido presidente de la Cámara oficial de Comercio e Industria de Torrelavega en un acto que se celebra el 27 de abril de 1913 en el salón de plenos del Ayuntamiento, que por entonces estaba situado en la Plaza de los Granos. Pero su relación con la Cámara comienza mucho antes. Este comerciante de convicciones liberales estuvo desde los comienzos. Participó en las primeras reuniones en la primavera de 1912 y formó parte de la histórica comisión de comerciantes que propició la creación de la Cámara. Conseguida la autorización para la creación de la Cámara, por la primera Real Orden, es llamado a formar parte de su Junta Provisional presidida por Florencio Ceruti y Castañeda. Más adelante cuando el Rey de España disuelve la institución es designado nuevamente para formar parte de la Junta Interina encargada de los asuntos de trámite. Cesa del cargo de presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega con 62 años  el día 8 de enero de 1922, nueve años después de su elección. Posteriormente pasa largas temporadas en Madrid donde vive su hermano primogénito Gregorio y sus hijos César y Pedro. En 1934 construye un edificio destinado a almacén para su ferretería en la Avenida del Cantábrico.



            Con 80 años fallece en Torrelavega, el día 24 de enero de 1940. Después de un multitudinario funeral, su cuerpo reposa en el cementerio de Geloria en el panteón familiar de los Campuzano-Barreda. Once años antes, el día 5 de marzo de 1929, había fallecido su mujer Marcelina Cacho Obregón, que también está enterrada, junto a su marido, en el cementerio de Geloria en La Llama de Torrelavega.




          Posteriormente, junto a otros miembros de la familia, fueron depositados su restos en la cripta de la iglesia de la Virgen Grande en la Plaza del Grano de Torrelavega.






viernes, 7 de febrero de 2014

Manuel Trugeda Cayuso (1882-1933), comerciante.




            Manuel Trugeda Cayuso (1882-1933) fue uno de los comerciantes que coincidió con el florecimiento económico de la ciudad de Torrelavega en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo siguiente. Era hijo de Manuel Trujeda de Velasco y nació en esta villa a las tres de la mañana del día 10 de noviembre de 1882.[1] Vivió junto a su familia, primero en la calle del Comercio (donde nació) y más tarde, y una vez casado, en la calle Serafín Escalante.
            Su padre Manuel Trugeda de Velasco (1840-1907) había nacido en Noja, el día 21 de abril de 1840. Sus padres fueron Manuel Trugeda Sainz, natural de Castillo en el municipio de Arnuero, y Claudia de Velasco Camino, que era de Noja. Con veinticuatro años obtuvo el título de maestro de primera enseñanza. Y en este mismo año (1864) consigue su primer empleo, por el que recibirá 438 escudos anuales, desempeñando la docencia en el pueblo de Quijas. Permaneció en esta escuela diez años. El entonces alcalde, Valentín Sánchez Obregón, destacó su magnífica conducta. En esta época conoce a su futura mujer, Antonina Cayuso Gómez, en el pueblo donde trabajaba de maestro y contraen matrimonio. Ella era hija de Francisco Cayuso, natural de Valles, y de Ana María Gómez de la Torre, de Quijas, ambos sitios pertenecientes al ayuntamiento de Reocín.
            El día 15 de diciembre de 1874 cuando contaba 34 años, solicita la plaza de secretario del ayuntamiento de Cabezón de la Sal. El alcalde de la villa con importantes minas de sal, Epifanio García Fernández, le nombra secretario de esa corporación el día 9 de enero de 1875, con un sueldo de 1.250 pesetas anuales.  Dos años y medio más tarde, siendo alcalde de Torrelavega Julián Urbina Alegre solicita el puesto de secretario del Ayuntamiento de esta ciudad con un sueldo de 1.750 pesetas anuales. La renuncia y la toma de posesión se producirán en el mes de julio de 1876. Desempeñó este importante cargo de secretario durante muchos años participando, como funcionario municipal, en las primeras gestiones que realizó en 1912 el alcalde Florencio Ceruti Castañeda hasta conseguir la creación de la Cámara de Comercio de Torrelavega.
            Los que le conocieron al padre de nuestro comerciante trasmitieron de él las características de hombre metódico, ahorrador y exigente al que “le gustaba que la sopa estuviera templada” cuando la tomaba en su casa después de haber estado trabajando toda la mañana en el Consistorio Municipal situado, en aquellos años, en la Plaza del Grano. Falleció el día 5 de octubre de 1907  y está enterrado en Geloria en el cementerio de la Llama de Torrelavega.
            Tuvieron seis hijos, cuatro chicos: Manuel, Abel, Santiago y Germán. Los tres últimos inician su andadura profesional en Chile, como lo hacían en aquella época muchos convecinos. Trabajaron en el sector minero de gran desarrollo e importancia en aquel país, consiguiendo hacer fortuna, parte de la cual enviaban a su familia. Solo volvió Santiago. Completaban la familia dos chicas: Cleofé y Matilde.
            Su hijo Manuel Trugeda Cayuso contrae matrimonio con María Miguel y Crisol (1892-1948) hermana del tocólogo y fundador del Banco de Torrelavega, Ramón Miguel y Crisol.[2] María Miguel y Crisol que pertenecía a una familia con gran relevancia social, había nacido en Torrelavega en 1892. Era hija de Raimundo Miguel Oliván. Estudió magisterio y lo ejerció a partir de 1933 año en que se quedó viuda. Oposita y saca una plaza para ejercer en Cabezón de la Sal, posteriormente pasará a Barreda y terminara su vida laboral en Torrelavega. Tuvo, además del hermano antes citado, cuatro hermanas.[3]


María Miguel y Crisol

            El matrimonio formado entre Manuel Trugeda Cayuso y María Miguel y Crisol tiene siete hijos: Manuel, Raimundo, Abel, Margarita, María, Ramón y José María. María era una mujer de enorme valía que sufre la muerte de su marido un año después de la triste y dolorosa muerte de Manuel, su hijo mayor. En 1932 Torrelavega padeció una fuerte epidemia de Tifus que llevó a descansar al cementerio de Geloria a muchos convecinos. Uno de ellos fue Manuel Trugeda Miguel que falleció cuando contaba 17 años. Unos meses antes había entrado a trabajar en el Banco de Torrelavega situado en el Boulevard Demetrio Herrero. Después de cinco meses de enfermedad falleció en agosto de 1932. A María Miguel y Crisol, ya viuda en 1933 y con seis hijos, no le quedó más remedio que llamar a todas las puertas que pudo para colocar a los dos hijos mayores: Raimundo que empezó a trabajar en las oficinas de la Granja Poch y más tarde en La Ferretera Montañesa y su hermano Abel que lo hizo en el Banco de Torrelavega. Margarita y María Antonia, siguiendo la tradición familiar, estudiarían magisterio y Ramón y José María trabajaran en Sniace y Solvay. María morirá en 1948. Sus restos descansan como muchos otros Trugeda en el cementerio de la Llama de Torrelavega.





            En 1912, cuando contaba 29 años, Manuel Trugeda Cayuso, regenta una tienda de ultramarinos que se denominaba “El Edén”. Anteriormente, y desde 1892 año en que se funda este establecimiento, pertenecía a Juan Serrano y Díaz. Se publicitaba como “Ultramarinos finos y selectos, vinos y licores, jamones, chorizos, embutidos, selectos artículos Nacionales y Extranjeros”. Disponía de teléfono y tenías que llamar al número 29 para que te llevaran un pedido a domicilio que ya, en aquellos años del primer tercio del siglo XX, tenía en funcionamiento este comerciante de Torrelavega.
            El comercio estaba situado en el número 22 de la calle Consolación esquina a la de Argumosa. Allí trabajaba Manuel Trugeda Cayuso y su encargado Justo Ealo Samaniego que será el que se quede con el comercio cuando, en 1928, Manuel Trugeda Cayuso cambia de negocio e instale una zapatería. Se traslada a la calle Serafín Escalante y en su número 3, junto a la Plaza de Abastos, instala una zapatería de “calzado para señoras, caballeros y niños”. Las “pieles, suelas y badanas” no le eran del todo desconocidas, antes ya había regentado una fábrica de zapatillas en la planta baja de la casa de los Ruiz Tagle en la calle Joaquín Hoyos de esta ciudad.[4]


            Manuel Trugeda Cayuso, de pensamiento y convicciones católicas, participa activamente en la vida social y política de la época. Llega a ser concejal del ayuntamiento de Torrelavega por el partido católico en los años 1924/1925. Fue un destacado comerciante que formó parte de la primera Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Desde los comienzos, Manuel Trugeda Cayuso estuvo relacionado con los movimientos de comerciantes[5] que se produjeron en la primavera de 1912 con la finalidad de constituir una cámara de comercio para la ciudad.
            Fue uno de los elegidos por el alcalde, junto a otros comerciantes e industriales, para formar parte de la Junta Directiva Provisional de la recién “autorizada” Cámara de Comercio. Más adelante es una de las cuarenta personas que avalan con su firma la escritura de compromiso que exigía la Real Orden donde se autorizaba la creación de la Cámara. Miembro de la primera Junta Directiva.[6] Vuelve a formar parte de su Junta Directiva desde enero de 1922 hasta 1927.[7]
            Siendo presidente de la Cámara Isidro Díaz-Bustamante se le va a encargar la importante labor de buscar un local donde instalar “debidamente” a la Cámara de Comercio de Torrelavega que por entonces estaba situada en el número 32 de la calle Consolación en un piso alquilado. Se abre así, con este encargo, un expediente que comienza con la búsqueda de un solar y que se cierra en 1929 con el traslado de la Cámara a su nuevo emplazamiento en la Avenida Primo de Rivera en la Llama.[8]





            Once años más tarde, en 1933, la diabetes que padecía Manuel Trugeda Cayuso se agrava ocasionándole una ulceración en una pierna que le provoca un empeoramiento manifiesto. Muere en Torrelavega el día 18 de agosto de 1933 y está enterrado en el cementerio de La Llama de Torrelavega.





Para más información ver el libro " Los comienzos de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" del mismo autor que este blog y editado en 2012.





[1] Registro Civil Torrelavega. Libro 15, folio 91, sección 1ª.
[2] Ramón Miguel y Crisol fue fundador de la Biblioteca Popular, del Banco de Torrelavega y del Círculo Católico. Para más información véase el libro, donde tiene capítulo propio: El Banco de Torrelavega, 1920/1942. Tomás Bustamante Gómez. Graficas Quinzaños, 2009, págs. 591-597.
[3]  Todas estudiarán magisterio en Burgos. Pilar se hizo religiosa de los Sagrados Corazones y llegó a superiora, cargo que ocupó muchos años. Fue la fundadora del colegio SS .CC. de Menéndez Pelayo en Santander. Las tres restantes, Joséfina, Concha y Felisa, abrirán un colegio privado en la calle Julián Ceballos de Torrelavega que se llamará “Colegio de la señoritas Miguel y Crisol” y que estuvo abierto hasta su jubilación. Las tres permanecieron solteras. Las cuatro hermanas sentían adoración por su hermano Ramón y, más adelante, por su hijo Raimundo Miguel, abogado del Estado. (Este tendría un hijo Ramón de Miguel y Egea que fue secretario de Estado para Asuntos Europeos en los años 2000).
[4] Archivo Municipal de Torrelavega. Expedientes apertura Industrias y Establecimientos Lg. H282.
[5] Escritura de compromiso Nº 16, 21 febrero 1913. Archivo Notaria Torrelavega.
[6] Libro de actas. Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Actas abril y mayo 1913. Actas noviembre 1921. Actas enero 1922.
[7] Acta 31 diciembre 1927. Archivo Cámara Comercio Torrelavega, página 53, segundo tomo.
[8] Sesión de la Cámara de Comercio, 16 de octubre de1923. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.