viernes, 7 de febrero de 2014

Manuel Trugeda Cayuso (1882-1933), comerciante.




            Manuel Trugeda Cayuso (1882-1933) fue uno de los comerciantes que coincidió con el florecimiento económico de la ciudad de Torrelavega en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo siguiente. Era hijo de Manuel Trujeda de Velasco y nació en esta villa a las tres de la mañana del día 10 de noviembre de 1882.[1] Vivió junto a su familia, primero en la calle del Comercio (donde nació) y más tarde, y una vez casado, en la calle Serafín Escalante.
            Su padre Manuel Trugeda de Velasco (1840-1907) había nacido en Noja, el día 21 de abril de 1840. Sus padres fueron Manuel Trugeda Sainz, natural de Castillo en el municipio de Arnuero, y Claudia de Velasco Camino, que era de Noja. Con veinticuatro años obtuvo el título de maestro de primera enseñanza. Y en este mismo año (1864) consigue su primer empleo, por el que recibirá 438 escudos anuales, desempeñando la docencia en el pueblo de Quijas. Permaneció en esta escuela diez años. El entonces alcalde, Valentín Sánchez Obregón, destacó su magnífica conducta. En esta época conoce a su futura mujer, Antonina Cayuso Gómez, en el pueblo donde trabajaba de maestro y contraen matrimonio. Ella era hija de Francisco Cayuso, natural de Valles, y de Ana María Gómez de la Torre, de Quijas, ambos sitios pertenecientes al ayuntamiento de Reocín.
            El día 15 de diciembre de 1874 cuando contaba 34 años, solicita la plaza de secretario del ayuntamiento de Cabezón de la Sal. El alcalde de la villa con importantes minas de sal, Epifanio García Fernández, le nombra secretario de esa corporación el día 9 de enero de 1875, con un sueldo de 1.250 pesetas anuales.  Dos años y medio más tarde, siendo alcalde de Torrelavega Julián Urbina Alegre solicita el puesto de secretario del Ayuntamiento de esta ciudad con un sueldo de 1.750 pesetas anuales. La renuncia y la toma de posesión se producirán en el mes de julio de 1876. Desempeñó este importante cargo de secretario durante muchos años participando, como funcionario municipal, en las primeras gestiones que realizó en 1912 el alcalde Florencio Ceruti Castañeda hasta conseguir la creación de la Cámara de Comercio de Torrelavega.
            Los que le conocieron al padre de nuestro comerciante trasmitieron de él las características de hombre metódico, ahorrador y exigente al que “le gustaba que la sopa estuviera templada” cuando la tomaba en su casa después de haber estado trabajando toda la mañana en el Consistorio Municipal situado, en aquellos años, en la Plaza del Grano. Falleció el día 5 de octubre de 1907  y está enterrado en Geloria en el cementerio de la Llama de Torrelavega.
            Tuvieron seis hijos, cuatro chicos: Manuel, Abel, Santiago y Germán. Los tres últimos inician su andadura profesional en Chile, como lo hacían en aquella época muchos convecinos. Trabajaron en el sector minero de gran desarrollo e importancia en aquel país, consiguiendo hacer fortuna, parte de la cual enviaban a su familia. Solo volvió Santiago. Completaban la familia dos chicas: Cleofé y Matilde.
            Su hijo Manuel Trugeda Cayuso contrae matrimonio con María Miguel y Crisol (1892-1948) hermana del tocólogo y fundador del Banco de Torrelavega, Ramón Miguel y Crisol.[2] María Miguel y Crisol que pertenecía a una familia con gran relevancia social, había nacido en Torrelavega en 1892. Era hija de Raimundo Miguel Oliván. Estudió magisterio y lo ejerció a partir de 1933 año en que se quedó viuda. Oposita y saca una plaza para ejercer en Cabezón de la Sal, posteriormente pasará a Barreda y terminara su vida laboral en Torrelavega. Tuvo, además del hermano antes citado, cuatro hermanas.[3]


María Miguel y Crisol

            El matrimonio formado entre Manuel Trugeda Cayuso y María Miguel y Crisol tiene siete hijos: Manuel, Raimundo, Abel, Margarita, María, Ramón y José María. María era una mujer de enorme valía que sufre la muerte de su marido un año después de la triste y dolorosa muerte de Manuel, su hijo mayor. En 1932 Torrelavega padeció una fuerte epidemia de Tifus que llevó a descansar al cementerio de Geloria a muchos convecinos. Uno de ellos fue Manuel Trugeda Miguel que falleció cuando contaba 17 años. Unos meses antes había entrado a trabajar en el Banco de Torrelavega situado en el Boulevard Demetrio Herrero. Después de cinco meses de enfermedad falleció en agosto de 1932. A María Miguel y Crisol, ya viuda en 1933 y con seis hijos, no le quedó más remedio que llamar a todas las puertas que pudo para colocar a los dos hijos mayores: Raimundo que empezó a trabajar en las oficinas de la Granja Poch y más tarde en La Ferretera Montañesa y su hermano Abel que lo hizo en el Banco de Torrelavega. Margarita y María Antonia, siguiendo la tradición familiar, estudiarían magisterio y Ramón y José María trabajaran en Sniace y Solvay. María morirá en 1948. Sus restos descansan como muchos otros Trugeda en el cementerio de la Llama de Torrelavega.





            En 1912, cuando contaba 29 años, Manuel Trugeda Cayuso, regenta una tienda de ultramarinos que se denominaba “El Edén”. Anteriormente, y desde 1892 año en que se funda este establecimiento, pertenecía a Juan Serrano y Díaz. Se publicitaba como “Ultramarinos finos y selectos, vinos y licores, jamones, chorizos, embutidos, selectos artículos Nacionales y Extranjeros”. Disponía de teléfono y tenías que llamar al número 29 para que te llevaran un pedido a domicilio que ya, en aquellos años del primer tercio del siglo XX, tenía en funcionamiento este comerciante de Torrelavega.
            El comercio estaba situado en el número 22 de la calle Consolación esquina a la de Argumosa. Allí trabajaba Manuel Trugeda Cayuso y su encargado Justo Ealo Samaniego que será el que se quede con el comercio cuando, en 1928, Manuel Trugeda Cayuso cambia de negocio e instale una zapatería. Se traslada a la calle Serafín Escalante y en su número 3, junto a la Plaza de Abastos, instala una zapatería de “calzado para señoras, caballeros y niños”. Las “pieles, suelas y badanas” no le eran del todo desconocidas, antes ya había regentado una fábrica de zapatillas en la planta baja de la casa de los Ruiz Tagle en la calle Joaquín Hoyos de esta ciudad.[4]


            Manuel Trugeda Cayuso, de pensamiento y convicciones católicas, participa activamente en la vida social y política de la época. Llega a ser concejal del ayuntamiento de Torrelavega por el partido católico en los años 1924/1925. Fue un destacado comerciante que formó parte de la primera Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Desde los comienzos, Manuel Trugeda Cayuso estuvo relacionado con los movimientos de comerciantes[5] que se produjeron en la primavera de 1912 con la finalidad de constituir una cámara de comercio para la ciudad.
            Fue uno de los elegidos por el alcalde, junto a otros comerciantes e industriales, para formar parte de la Junta Directiva Provisional de la recién “autorizada” Cámara de Comercio. Más adelante es una de las cuarenta personas que avalan con su firma la escritura de compromiso que exigía la Real Orden donde se autorizaba la creación de la Cámara. Miembro de la primera Junta Directiva.[6] Vuelve a formar parte de su Junta Directiva desde enero de 1922 hasta 1927.[7]
            Siendo presidente de la Cámara Isidro Díaz-Bustamante se le va a encargar la importante labor de buscar un local donde instalar “debidamente” a la Cámara de Comercio de Torrelavega que por entonces estaba situada en el número 32 de la calle Consolación en un piso alquilado. Se abre así, con este encargo, un expediente que comienza con la búsqueda de un solar y que se cierra en 1929 con el traslado de la Cámara a su nuevo emplazamiento en la Avenida Primo de Rivera en la Llama.[8]





            Once años más tarde, en 1933, la diabetes que padecía Manuel Trugeda Cayuso se agrava ocasionándole una ulceración en una pierna que le provoca un empeoramiento manifiesto. Muere en Torrelavega el día 18 de agosto de 1933 y está enterrado en el cementerio de La Llama de Torrelavega.





Para más información ver el libro " Los comienzos de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega" del mismo autor que este blog y editado en 2012.





[1] Registro Civil Torrelavega. Libro 15, folio 91, sección 1ª.
[2] Ramón Miguel y Crisol fue fundador de la Biblioteca Popular, del Banco de Torrelavega y del Círculo Católico. Para más información véase el libro, donde tiene capítulo propio: El Banco de Torrelavega, 1920/1942. Tomás Bustamante Gómez. Graficas Quinzaños, 2009, págs. 591-597.
[3]  Todas estudiarán magisterio en Burgos. Pilar se hizo religiosa de los Sagrados Corazones y llegó a superiora, cargo que ocupó muchos años. Fue la fundadora del colegio SS .CC. de Menéndez Pelayo en Santander. Las tres restantes, Joséfina, Concha y Felisa, abrirán un colegio privado en la calle Julián Ceballos de Torrelavega que se llamará “Colegio de la señoritas Miguel y Crisol” y que estuvo abierto hasta su jubilación. Las tres permanecieron solteras. Las cuatro hermanas sentían adoración por su hermano Ramón y, más adelante, por su hijo Raimundo Miguel, abogado del Estado. (Este tendría un hijo Ramón de Miguel y Egea que fue secretario de Estado para Asuntos Europeos en los años 2000).
[4] Archivo Municipal de Torrelavega. Expedientes apertura Industrias y Establecimientos Lg. H282.
[5] Escritura de compromiso Nº 16, 21 febrero 1913. Archivo Notaria Torrelavega.
[6] Libro de actas. Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega. Actas abril y mayo 1913. Actas noviembre 1921. Actas enero 1922.
[7] Acta 31 diciembre 1927. Archivo Cámara Comercio Torrelavega, página 53, segundo tomo.
[8] Sesión de la Cámara de Comercio, 16 de octubre de1923. Archivo Cámara Comercio Torrelavega.