lunes, 15 de junio de 2015

Aquiles Rodríguez Piró (1868-1949), primeros colonos de Torrelavega en Chile




Pudiera ser que, desde el mismo momento de su nacimiento, por las venas del niño Aquiles corríera sangre con destinos lejanos. No en vano siendo muy joven, con tan solo 14 años, decide probar fortuna y emigra desde la villa de Torrelavega a Chile. Viaja a más de 10.000 km. buscando fortuna.
            También sus orígenes son remotos. Su padre Antonio Rodríguez Aenlle (1826-1881), alcaide de la cárcel de Torrelavega procedía por línea materna de hidalgos lucenses. Su antepasado más lejano que hemos podido encontrar, Juan de Aenlle y Rocha que fallece en Trabada (Lugo) el 23 de abril de 1696, gana en el siglo XVII la  ejecutoría de hidalguía. Este linaje que probó varias veces hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid[1] tuvo casas en el lugar de Gestoso, concejo de Miranda; en San Salvador de Santiso, en el concejo de Sante; en San Vicente de Vilameá, municipio de Vilameá y en la casa solar de la Rocha, también llamada solar de Aenlle, ambas en el concejo de Miranda en el lugar de Arante, Ribadeo y, por último, en la casa solar de Sarancedo también en el concejo de Miranda.
            Su madre Teresa Piró Campo (1828-1891)[2], que había nacido en Hoz de Anero no se quedaba atrás. Los Piró habían llegado de Flandes en el siglo XVII. Son Flamencos. Inmigrantes, de la nación flamenca, “Personas venidas del extranjero a trabajar en los ingenios de fierro colado, luego Reales Fábricas de Artillería de Liérganes y La Cavada, Cantabria, en los siglos XVII y XVIII”[3]. Procedían de la actual Valonia, comunidad francófona perteneciente a Bélgica.
            Su ascendiente más antiguo encontrado,  Gaspar Piró [4] había nacido hacia 1632 en Flandes. Viene a trabajar a la fundición de Lierganes. Se casa en la iglesia de San Pedro de este lugar en 1652 con Francisca Lombó. De esta unión nacerán dos hijos Juan[5] y José (Joseph) Piró Lombó. Este último es bautizado en Riotuerto el día 10 de octubre de 1652. Fueron sus padrinos José de Olivares y Brito, hijo de Juan de Olivares y de Mariana de Brito, dueños de las fábricas de fierro colado.
            Joseph Piró Lombó (1652-1717) se casa el día 21 de mayo de 1674 con Margarita Febe[6] en Riotuerto. Fueron testigos en la ceremonia religiosa Baldovino Lombó, Tomás de Budar y Felipe Piró, todos Flamencos. Del matrimonio nacerán dos hijos Ana María y Juan Piró Febe. Su padre es muy probable que falleciera en Riotuerto en 1717[7].
            El primer privilegio de hidalguía que obtienen los Piró y sus descendientes, aunque en cierto modo condicionado,  […] hago y constituyo … nobles hijosdalgo […], fue emitido por Felipe V el 25 de febrero de 1718. No se  consigue de una manera amplia y definitiva hasta la primavera de 1794 que es cuando se promulga la Real Cédula en donde el Rey firma […] y sois nietos y viznietos de los Flamencos que vinieron a establecer la mencionada fundición […][8]

                        Teresa Piró Campo, madre de Aquiles, fue una mujer abnegada. Tuvo que criar a diez hijos: Baldomero (1857-1864) -el primero con este nombre-, Nicolás (n. 1858), Federico (1859-1931), Adolfo (1861-1886), Francisco (n. 1863), Teresa (n. 1864), Cándida (1866-1946), Aquiles (1868-1949), Baldomero (n.1870) y María Ángela (n. 1873). La muerte de su marido, cuando contaba 56 años, hace que su vida todavía sea más difícil. No hay que olvidar que con 45 años Teresa tiene a su última hija, María Ángela, quedándose  viuda en 1881 cuando la pequeña solo contaba con  8 años de edad.

            Aquiles Rodríguez Piró (1868-1949) nació en la Plaza del Grano de Torrelavega el día 28 de febrero de 1868[9]. Al día siguiente sus padres, Antonio y Teresa, le llevaron para ser bautizado a la iglesia parroquial de la villa, Nuestra Señora de la Consolación, que se encontraba a escasos cincuenta metros de donde vivían los Rodríguez Piró. Fue el octavo hijo de diez hermanos, sexto barón  del matrimonio formado entre Antonio Rodríguez Aenlle y Teresa Piró Campo.   

            El certificado de bautismo del niño Aquiles le encontramos en el Archivo Histórico Diocesano de Santander:

            En la Villa de Torrelavega y provincia y Diocesis de Santander, a veintinueve de Febrero de mil ochocientos sesenta y ocho, yo el Doctor D. Rafael Carrera S. de la Higuera, cura de la Parroquia Ntra. Sra. de Consolación de esta Villa de Torrelavega, bautizé solemnemente y puse los Stos. Oleos y Chrisma a un niño que nació ayer a las cuatro de la mañana. Es hijo legítimo de Antonio Rodriguez y Teresa de Piró, naturales aquel de Trabadas partido de Rivadeo en Galicia, y ella de Hoz de Anero en Trasmiera, y vecinos de esta villa de Torrelavega. Es nieto por linea paterna de Domingo Rodriguez y Rosalia Aenlle y Gomez, naturales y vecinos del precitado Trabada, y por la materna es nieto de Simón de Piró y  Maria del Campo Agüero, naturales y vecinos del expresado Hoz de Anero. Se le puso por nombres Aquiles Baldomero y Ramón. Sus padrinos D. Aquiles Campuzano y Dña. Amalia Campuzano naturales y residentes en Campuzano, a quienes por haber tocado al niño a la infusión del agua, advertí el parentesco espiritual y sus obligaciones, siento testigos Francisco y José Garcia de la Rasilla, residentes aquel y naturales ellos de la  villa de Torrelavega en donde para que conste lo firmo en fecha ut supra.[10]


            La antigua Plaza de los Granos, más adelante denominada en singular, lugar donde nació Aquiles, es la primera que hubo en esta villa, después se crearán más. Estaba dibujada, por la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, restos del castillo/palacio de los señores de la Vega, el ayuntamiento y la cárcel. Allí  tenía Julián Ceballos Campuzano (1816-1876)[11] un edificio emblemático que hoy todavía conserva su encanto[12] . Se sitúa esta “manzana de casas” en los números 4, 6 y 8 de la Plaza antes mencionada con una superficie total de 778,91 metros cuadrados. Lindaba a la derecha con la calle de la Confianza, por la izquierda que era el norte con otras casas también propiedad del mismo y “por la parte que es el saliente con el huerto principal” de la casa de Julián Ceballos. El número 4 de esta manzana era una “casa de habitación”, formada por planta baja, portal con pilastras y arcos de sillería y pisos principal y segundo[13]. Eran pisos grandes, su tamaño era parejo a la zona donde se encontraba, el centro neurálgico de la villa. Tenían una superficie de 176,75 metros cuadrados[14].
            Allí vivía Antonio Rodríguez Aenlle[15], alcaide de la villa, con su mujer Teresa Piró Campo y con sus hijos Nicolás, Adolfo, Teresa, Cándida (mi bisabuela), Aquiles, Baldomero, Francisco, Federico y Ángela María. Para entonces su primer hijo Baldomero (hubo dos hermanos con el mismo nombre) ya había fallecido de viruela. Cuando sus padres se asomaban al mirador para verlos  jugar veían de frente la parte central de  la Plaza de los Granos, a la izquierda la cárcel de la que su padre era director y a la derecha la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación[16].
Portalones donde nació y jugó Aquiles Rodríguez Piró. Colección Tomás Bustamante

            Aquiles fue el primer Rodriguez Piró que llegó a Chile. Después llegarían más. Con solo 14 años[17], en 1883, se embarca y prueba fortuna en Chile. Hacía dos años escasos que había muerto su padre. No va solo, le acompaña el también Torrelaveguense Valentín Salces. Llega a Traiguén, ciudad cercana a Temuco que era territorio dominado por los indios Mapuches. Esta amplia zona, en la segunda mitad del siglo XIX,  fue incorporada al país Andino gracias a acuerdos pacíficos y a veces no tan apacibles. En esta  zona de la Araucanía, comprendida entre los ríos Biobio por el norte, y Toltén, por el sur, vivieron durante siglos los indigenas Mapuches.  Después de la incorporación del territorio de Angol fue cuando se inició la colonización. Se repartieron  tierras a colonos chilenos y europeos (principalmente españoles, vascos la mayoría), también alemanes,  franceses e italianos.
            El gobierno Chileno inicia una etapa de asentamiento  favoreciendo la llegada de emigrantes que compran estas tierras y se asientan en la zona. Por ello emprende una política de Estado que se promociona desde la embajada de París. En España, desde una oficina en Bilbao. A las familias inscritas, que habían manifestado su propósito de trasladarse a Chile, se les otorgaban 45 cuadras[18] , y además a los que se quedaran a vivir en poblaciones cercanas se les concedían solares para construir sus comercios y/o sus casas.
            La ocupación de la emigración a Chile se especializó por regiones. Los asturianos fueron mayormente ferreteros; los gallegos tenían panaderías y molinos;  los aragoneses, barracas de madera;  los vascos, que en un principio se dedicaron al comercio, después se decantaron por la agricultura; los catalanes con fábricas de curtidos y de calzados.
            Hasta 1901 llegaron a Chile 36.000 europeos, de los cuales 24.000 fueron contratados por la agencia de colonización estatal, y los otros 12.000 llegaron por sus propios medios. Desde la oficina de Bilbao, Aquiles Rodríguez Piró, junto a parte de la familia Salces, gestiona su aventura chilena. Como veremos más adelante fueron socios en varios negocios.
             Los viajeros embarcaban en vapores con destino a Valparaiso, después de cruzar el temible estrecho de Magallanes. Desembarcaban en Talcahuano y desde allí viajaban por tierra hasta Temuco, capital de la región. Eso fue lo que hizo  Aquiles. Después desde Temuco partió a Traiguén.
            El joven Aquiles, con muchas ganas de conocer mundo, y entusiasmado por las historias que contaban los que ya conocían esta parte del mismo, decide probar fortuna. Era tierra de oportunidades. Los inicios comienzan alrededor del ferrocarril. A la vez que avanzaba su construcción se podían comprar tierras en remates y hacer fortuna en pocos años. Los principales negocios tenían que ver con la ganadería, la agricultura y el comercio en general. Todo lo que se podía conseguir se vendía. Pero no todo era de color de rosa, la inseguridad y los robos estaban al orden del día. Lo normal era llevar armas para defenderse y la carabina Winchester era la forma de hacer justicia en aquellos tiempos. Los bandidos atacaban por todos los caminos y a veces el negocio le hacía el más fuerte.
            Fue por tanto una etapa dura con un clima inhóspito donde Aquiles adquiere un fuerte carácter. Pero no le debió ir mal en sus negocios de cría de ganado y venta de todo lo que podía, porque a los pocos años realiza un viaje por todo lo alto, a Francia y España. Lo aprovecha para visitar a sus hermanos en Torrelavega porque para entonces sus padres, Federico y Teresa, ya habían fallecido.


 Compañía Naviera con la que viajó Aquiles. Colección José Manuel Villar Rodríguez

           
            Esta visita de Aquiles a Torrelavega y las conversaciones que tuvo con su hermano Federico, acaban de convencer a este para viajar junto a parte de su familia a Chile. Por entonces, hacía meses que Federico[19] había dejado la alcaldía de la ciudad.
            A la vuelta de la tournée europea, en septiembre de 1912,  le  envía a su hermano Federico una carta donde le da cuenta, entre otras cosas, del donativo que hacia él junto a la familia Salces, para engrosar la caja del “Batallón Infantil de Torrelavega” [20] , y que ascendía a 159,75 pesetas. Lo envía porque cuando estuvo en su ciudad natal decidió apoyar económicamente este proyecto en el que tanto su hermano Federico como Florencio Ceruti y Castañeda[21] tanto trabajaron. Aquiles Rodriguez Piró y la familia Salces participaron con su ayuda[22] .



 Batallón Infantil de Torrelavega, 1912. Colección Tomás Bustamante


           
            Ya en Chile, vuelve al trabajo y cambia de ocupación y domicilio. Se traslada a la zona de Cunaco, a 40 kilómetros de San Fernando. Llega a una de las haciendas más importante y productiva de todo el país, la  Hacienda Cunaco de la familia Valdés. Por la amistad que tenía con esta familia es contratado como administrador general.

           Más adelante Aquiles Rodríguez Piró se traslada a la zona central arrendando la Hacienda Tipaume en Rengo, provincia de Cachapoal, a 114 kilómetros al sur de la capital de la República, Santiago de Chile. Aquí instala una fábrica de embutidos y cecinas con su socio Valentín Salces e invierte como socio capitalista en los comercios que tenía su sobrino y ahijado Juan Elexpuru Rodríguez.


 Aquiles Rodríguez Piró en 1910.Colección José Manuel Villar Rodríguez. 


            Aquiles Rodríguez Piró, junto al también Torrelaveguense Valentín Salces, crearon una importante empresa, continuadora de la  denominada  Ferrer y Compañía, que se llamaba Rodríguez Salces y Compañía, con un capital social de 500.000 pesos y siendo su evolución anual de dos millones y medio de pesos.  A esta compañía pronto se les unió otro montañés que ya vivía en Chile, Francisco Martinez-Conde Gutierrez que tenía  importantes negocios de “Compra y Venta de Harinas y Frutos del País” en el cono sur. Además de esta actividad, disponía de una extensa cartera de seguros de vida e incendios. El negocio Rodríguez Salces y Compañía atendía principalmente a la fabricación de almidón de trigo, y sobre todo a la elaboración de cecinas y salchichas. En la factoría se preparaban los jamones y otros tipos de productos relacionados con este ramo industrial. Para la explotación del negocio contaban con extensas propiedades. Disponían de amplios corrales donde alojaba hasta 1.300 cerdos. Además disponía de un matadero para la matanza de estos animales, instalaciones para la salazón de jamones, envasado de mantecas y amplios locales con maquinaria completísima para la preparación del almidón. Más adelante, venden la fábrica   a una empresa de Santiago de Chile que fabricará piezas y componentes de cerámica.

  Carta comercial de la fábrica de Aquiles Rodríguez Piró. Colección José Manuel Villar



              La descendencia de Aquiles Rodríguez Piró en Chile es extensa. Damos  cuenta de ella. Tuvieron seis hijos. La primera una niña  Noema Rodríguez Puga (n. 1900)  que nació cuando vivía en Traiguén,  fruto de una relación con  Lidia Puga, de familia española, que desgraciadamente murió siendo muy joven. A la muerte de su madre  Aquiles se hace cargo de la niña, por la que siempre tendrá predilección. Noema se casa con Carlos Echeverría Peña con el que tuvo dos hijos: Aquiles Echeverría Rodríguez (1925-1999)[23] y Gloria Echeverría Rodríguez (1929-2014)[24]. Todos ellos viven en Santiago de Chile.
            Noema fue una mujer muy cercana a su padre, su brazo derecho. Vivió en Santiago una vez casada con Carlos Echeverría. Después de su separación, vuelve a Rengo con sus hijos a vivir a casa de su padre Aquiles. Para ella compra una casa colindante al comerciante árabe Iza Tajan. Allí se criaron sus nietos, frente a la fábrica de embutidos. Para sus nietos y especialmente para su nieta Gloria,  fue una figura paterna, cercana y protectora,  que todos admiraron. Noema se convirtió en una activa y recordada voluntaria de la Cruz Roja de Rengo. Una vez muerto Aquiles, vende la casa y se traslada nuevamente a Santiago donde vive junto a su hija Gloria hasta su muerte. 
            Después de esta relación, Aquiles se casa con Ester Escobar con quien vive durante el periodo en que estuvo trabajando en la Hacienda Cunaco y luego en la Hacienda Tipaume. Ella fallece también  bastante joven y sin descendencia. 
            Viudo y una vez instalado en su fábrica de Rengo, conoce a  María Silva Valenzuela (a. n. 1932), quién tenía su casa familiar cerca de dónde estaba la fábrica de embutidos y cecinas. Era una mujer muy bella, elegante  y muchos años menor que él.  Esto no era tan raro en esa época ya que era usual que viudos mayores se casaran con sobrinas menores o mujeres de menor edad. En esto su hija Noema tuvo un rol activo. Su candidata era otra (la hija de uno de los empleados de la fábrica). La elección se decantó por María Silva que tenía un parecido físico muy significativo con su segunda mujer, Ester Escobar.
            Del matrimonio entre Aquiles Rodríguez Piró y María Silva Valenzuela nacen sus otros cinco hijos: Maria Luz (n. 1935), Mario  (n. 1936), Maria Angélica (n.1942), Aquiles (n. 1943) y Sonia Teresa Rodriguez Silva (n. 1946).
            Su segunda hija, María Luz Rodríguez Silva, se casa con Vicente Gajardo que era hijo de un destacado arquitecto de Santiago. Vicente estudió en la escuela de Bellas Artes y se especializó en Ingeniería Cerámica, actividad que desarrolló en Filadelfia, Estados Unidos, y durante un período de tres años en Monterrey, México. Conoce a la que va a ser su mujer porque llega a Rengo a trabajar en la fábrica que Aquiles ya había vendido a una empresa de Santiago que fabricaba piezas y componentes de cerámica. Tuvieron cuatro hijos: Vicente,  Juanita,  James y  George Gajardo Rodriguez. Todos ellos y sus hijos viven en Estados Unidos aunque visitan Chile cuando les es posible. 
            Su tercer hijo, Mario Rodríguez Silva, que se dedica al comercio de herramientas mecánicas y también al de antigüedades, se casa con Alejandra Cheuquén  con la que tiene cuatro hijos: Alejandra, Mario, Paula y Andrés Rodríguez. 
            Su cuarta hija  María Angélica,  llamada así en honor de la hermana pequeña de Aquiles[25], estudió en Rengo y posteriormente la secundaria en Estados Unidos. Se casó con Manuel Villar Fernández, un asturiano llegado a Chile en 1954 desde Colunga para trabajar junto a sus primos de apellido Caravia en una Ferretería y Supermercado en Rengo.  Tuvieron  dos hijos: José Manuel (n. 1966) [26] y María Ximena (n. 1967) Villar Rodríguez[27].


De pie,  Aquiles Echeverría Rodríguez, Noema Rodríguez Puga y Gloria Echeverría Rodríguez. Sentados Mari Luz Rodriguez Silva, Aquiles Rodríguez Piró y Mario Rodríguez. Colección José Manuel Villar



            El quinto hijo, Aquiles, murió siendo un niño con dos o tres años, víctima de una pleuresía. Y por último, su sexta hija Sonia Teresa, en honor de su hermana Teresa que fue una destacada educadora del método Montessori[28], estudió los primeras enseñanzas en Rengo y después  la secundaria en Estados Unidos. Viviendo con su hermana María Luz y su marido Vicente en Monterrey, México, conoce a Roberto Maldonado Lankenau, de una conocida familia local dedicada a la actividad comercial, con el que se casa. Tuvieron cuatro hijos: Sonia,  Roberto,  Erika  y  Rodrigo  Maldonado  Rodriguez. Y por último su sexta hija Sonia Teresa Rodriguez Silva.
           
            A decir de los que le conocieron Aquiles, fue un hombre prudente, educado, muy trabajador y leal con su familia y amigos. Entre estos cabe destacar a Carlos Cabrera, jefe en la Compañía de Electricidad, y a su mujer Vitalia, que a su muerte fueron los tutores de sus hijos, aunque oficialmente por testamento esta encomienda había recaído en Vicente Martinez-Conde. También era un hombre activo y atractivo, le gustaba vivir bien, educado, gran lector y de bella letra. Era el patriarca, pionero de la familia, en torno a él llegaron sus hermanos Federico y Teresa, y varias sobrinas.

            Aquiles Rodríguez Piró fallece cuando contaba 81 años, el día 5 de abril de 1949, en San Fernando, Chile en brazos de su nieto Aquiles Echevarría Rodríguez con el que siempre mantuvo una relación muy cercana.
Está enterrado, junto a su mujer, en el Mausoleo Español de la Sociedad Española de Beneficencia[29] en San Fernando.

             

                                                           


                   
 Este trabajo ha salido publicada en la revista de la Asociación ASCAGEN en su número 13, Primavera 2015. Colonos de la villa de Torrelavega en Chile. Aquiles Rodríguez Piró ( 1868-1949), página 51/69.
 http://www.ascagen.es/revista/Revista_ASCAGEN_N_13.pdf






 INSTANTÁNEAS PARA EL RECUERDO


Aquiles Rodríguez Piró  1945. Paseo por el río Claro en Rengo





Carnet de Aquiles Rodriguez Piró en 1947, contaba con 79 años







Regalo de  cumpleaños a Aquiles  28 febrero de 1917





Fiesta de  disfraces en la Hacienda Tipaume en 1920. Sentada a la izquierda Teresa Rodríguez Piró y a la derecha su hermano Aquiles




Aquiles Rodriguez Piró, Noema Rodriguez Puga, Carlos Echeverría Peña, y el niño Aquiles Echeverría Rodriguez




Carta Comercial de la fábrica de Aquiles Rodríguez Piró







Tintero que usaba Aquiles Rodríguez Piró






Aquiles Rodríguez Piró y su nieto Aquiles Echeverría Rodríguez





Aquiles Rodríguez Piró pocos meses antes de su fallecimiento






Baúl con el que viajaba Aquiles Rodríguez Piró





Todas estas fotos han sido aportadas por José Manuel Villar Rodríguez y Marisol Echeverría Quiero, nietos  del biografiado. Mi agradecimiento personal.






[1] El Archivo de la Real Chancillería de Valladolid es un archivo dependiente del Ministerio de Cultura de España, y está ubicado en Valladolid. Fue creado por los Reyes Católicos en 1489 y contiene la documentación generada por la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid (1371-1834), la Audiencia Territorial de Valladolid (1834-1989) y otras instituciones judiciales contemporáneas radicadas en la ciudad.
[2] Última Piró pura de mis linajes.
[3] Bartolomé Marcos, Luis; Catalogo de “Flamencos” Trasmeranos, página 4, noviembre 2011.
[4] Registro 802 del Catálogo de Flamencos Trasmeranos, C.F.T.
[5] Nacido en 1648 en Lierganes, Cantabria.
[6] Registro 845 del Catálogo de Flamencos Trasmeranos, C.F.T.
[7] Aparece en Riotuerto en los padrones de 1677, 1687 y 1705. En el padrón de 1717 ya no aparece.
[8] Bartolomé Marcos, Luis; El proceso de integración de la colonia Flamenca, I, pág. 31/40.
[9] Callejero de la villa de 1876. Archivo Municipal de Torrelavega.
[10] Libro de Bautismos de Torrelavega (1866-1875), folio 121.
[11] Rico hacendado, militar y alcalde.
[12] Notario de la villa de Torrelavega Andrés González Piélago. Testamento del día 31 de mayo de 1854. Archivo Histórico Provincial de Cantabria, P.N. legajo 7097, página 148/183.
[13] Posteriormente se construirá otro piso, quedando como hoy la conocemos: planta baja y tres pisos.
[14] De frente y por la espalda 11,32 metros y de fondo 15,60 metros con una valoración de 15.000 pesetas.
[15] Tatarabuelos del autor. En algunos escritos, por error, aparece el segundo apellido como Allende.
[16] Registro de la Propiedad tomo 238 general y 31 de Torrelavega, folio 234, finca número 4327.
[17] Información de la familia.
[18] Según RAE: Medida de longitud, variable según los países, y comprendida más o menos entre los 100 y 150 m.
[19] Federico Rodriguez Piró, procurador de los tribunales, conservador y alcalde desde el día 4 febrero 1907 al día 24 de junio 1909.  En 1905 fue concejal por el segundo distrito y el candidato más votado con 226 votos.
[20] El Batallón Infantil de Torrelavega  
[21] http://www.torrelavegantigua.com/2013/09/florencio-ceruti-y-castaneda-baron-de.html
[22] Eulogia, Carmen, Osvaldo y Valentín Salces.
[23] Aquiles Echeverría Rodríguez (1925-1999) periodista de profesión que firmaba sus escritos con el seudónimo de Aquiles Piró se casó con Inés Quiero Fernández (n. 1930) con la que tuvo tres  hijos: Gabriel ( n. 1956), Andrés (n. 1957) y Marisol Echeverría Quiero (n. 1963).
[24] Casada con Raúl Ulloa Urrutia con el que tiene dos hijos: Raúl Fernando y Francisco Javier Ulloa Echeverría. Falleció el 1 septiembre 2014.
[25] Ángela Rodríguez Piró (n. 1873) es la novena hija del matrimonio formado entre  Antonio Rodríguez Aenlle (1826-1881) y Teresa Piró Campo (1828-1891)
[26] Se casa con Francisca Rivadeneira Arbildua  con la que tiene  cinco hijos: José Manuel, Santiago, Domingo, Ana María y María Francisca Villar Rivadeneira.
[27] Se casa con  Pedro Espinosa Errázuriz  con quien vive en Curicó. Tuvo el matrimonio cuatro hijas: María Ximena, María Angélica, Josefina e Isidora Espinosa Villar, directora de la sede de la Universidad Santo Tomás en esa ciudad.
[28] Teresa Rodríguez Piró (n. 1864) es la quinta hija del matrimonio formado entre  Antonio Rodríguez Aenlle (1828-1891) y Teresa Piró Campo (1828-1891)

[29] La Sociedad Española de Beneficencia fue fundada en 1936. Su primer objetivo fue ayudar a sus asociados, (españoles, sus hijos y nietos) proporcionándoles asistencia médica, ayuda, medicamentos y sepultura. Una de las aspiraciones naturales entre los miembros de las colonias extranjeras era brindar asistencia a compatriotas mayores o con menor fortuna y poder mantener los lazos e la identidad más allá de la muerte.  En la actualidad el único rol que cumple la sociedad es el de brindar sepultura a sus socios. Fue su primer presidente el hijo de Federico Rodríguez Piró, Ernesto Rodríguez López.