martes, 18 de octubre de 2016

El Cristo Yacente de la iglesia de la Asunción






            En Memoria de Carlos Gómez Blázquez sacerdote que se ordenó en esta iglesia de Nuestra Señora de la Asunción el día 24 de diciembre de 1954.

Los Orígenes

            Desde la Alta Edad Media este valle donde se asienta Torrelavega se llamó las Asturias de Santillana"[1]. Era el lugar un Concejo de hombres libres regidos  por diferentes cargos que se elegían por votación el día uno de enero de cada año. El de La Vega y otros concejos fueron sometidos a la jurisdicción de la Casa de la Vega, más adelante de los marqueses de Santillana y duques del Infantado. Durante los siglos XIV y XV se llamó Mayordomado de la Vega, formado por los concejos de Campuzano, Dualez, Barreda, Ganzo, Cohicillos, La Montaña, Lobio, Tanos, Polanco, Pando, Torres, Viérnoles y La Vega, además de la Honor de Miengo[2]. Ya en el siglo XIX, con la desamortización, está estructura quedó formada por "tres o cuatro" ayuntamientos, hasta 1885, año en que se constituye el ayuntamiento de Torrelavega, tal como hoy lo conocemos.

            La Casa de la Vega se asentaba en un complejo defensivo al que rodeaba un foso inundado por las aguas del río Sorravides, de modo que el único acceso era un puente levadizo. El Palacio de la Vega, también llamado Castillo de la Vega, estaba formado por tres amplias torres con almenas y la iglesia de Santa María, todo "cercado de murallas a cal y canto"[3]. (La desaparición de esas murallas y esos fosos dará origen a la Plaza del Grano). Alrededor del Palacio se extendía una aldea agrícola, formada por barrios pequeños de dos a siete casas, cuyos nombres eran: Tras la Torre, El Majuelo, La Puebla, El Nogal, El Regato, La Calleja, La Plaza, Los Corrales, El Hospital, La Veguía y La Quebrantada.

            Según el codicilo de Gonzalo Ruiz de la Vega[4], en el siglo XIV los señores de la Vega construyeron una capilla en su palacio, “destinada al uso de los moradores y a los pocos vecinos de la población. Anteriormente, la primitiva iglesia parroquial se hallaba en el lugar de Pando, correspondiente al señorío del monasterio de Oña”[5]. Tiempo después, la capilla de la Casa de la Vega sufrió una transformación, añadiéndose dos naves más, la central y la de la epístola.

            Hasta 1810, año en que entró en funcionamiento el cementerio de Geloria, los enterramientos se realizaban en este templo y en “un corral junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación”, nombre este, y también "la Vieja",  que corresponde en el siglo XIX a la antigua iglesia de Santa María[6].


Interior de la iglesia de Santa María


            Cuarenta años después, en 1850, debido al mal estado de sus estructuras, se emprende la reparación de este templo, porque “aparte de ser poco decente, está amenazando desmoronarse un día de tormenta”[7], y se aprovechará la circunstancia para realizar también una ampliación. El permiso para realizar la obra fue concedido por el abogado Nicanor Díaz de Labandero[8], Administrador del Duque de Osuna, a quien pertenecía esta iglesia. Era hijo de Pedro Alcántara Diaz de Labandero, natural de Aguilar de Campoó, que fue Ministro de Hacienda de 1836 a 1838. Su hijo Nicanor que vivía en Torrelavega, donde falleció el día 5 de marzo de 1856, además de abogado era intendente de provincias. Sus restos, junto a los de su hermano Joaquín Díaz de Labandero Cuadrillero, reposan en el cementerio de Geloria.

            "Se encargó el proyecto al arquitecto Manuel Gutiérrez Vélez, previó informe del arquitecto de la Academia de Nobles Artes de San Fernando José Moreno Texeira" que dibujó un plano “para una iglesia de arquitectura sencilla y elegante, edificio de absoluta necesidad en la Villa”. Las obras  empezaron en 1852, finalizándose seis años después. Se agregó una nueva nave, destruyendo el muro norte y ocupando los huertos que estaban junto a la Torre de la Vega. Actuaron como maestros canteros, Joaquín García del Rivero y Pedro García Quijano, y como maestro carpintero, Juan García de los Salmones. 

            Más adelante, concluyendo el siglo XIX, comienzan las obras de construcción de una nueva iglesia, la de Nuestra Señora de la Asunción.




Restos del Castillo de la Vega


 

***

 

            La villa de Torrelavega en el siglo XVIII, dibujada por la confluencia de los ríos Saja y Besaya,  estaba situada a 5 leguas de Santander y a 2 de Santillana del Mar. La formaban poco más de 100 casas, asentadas en muy pocas calles y contaba con varias construcciones religiosas. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación, “servida por cuatro curas que nombraba el duque del Infantado”[9] y la ermita de San Jorge, en la casa de los Ceballos.

            La Plaza del Cantón que estaba separada del centro por un pequeño riachuelo que más adelante se denominará río Indiana cambió de nombre, pasó a denominarse de San Bartolomé por encontrarse junto al camino que conducía a la ermita, situada en el cerro del mismo nombre.

            Existían en la Villa otras dos ermitas: la de San José y la de Nuestra Señora del Rosario. La ermita de San José, que aparece en el plano de Hilarión Ruiz Amado de 1852, estaba situada, hasta 1873, en lo que hoy es la confluencia de la calle del mismo nombre con las del Limbo y de Alonso Astúlez. Fue fundada con capellanía por Pedro de Barreda Benito y Catalina Sainz de Villanueva. Por último, en Ganzo todavía se conserva la ermita de Nuestra Señora del Rosario, situada en la casa de los Castañeda. El papa Pío IX concedió, el día 7 diciembre de 1846, el privilegio perpetuo de Altar de Anima a esta ermita.


Casa en la Plaza Mayor donde se aloja el ayuntamiento en 1860


            Un nuevo camino abierto en 1753 para las lanas y convertido en harinero, que desde Reinosa al puerto de Santander discurrió por esta Villa, “estimula el desarrollo de la provincia y consolida y orienta a Torrelavega”[10]. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, de 1753, a mediados del siglo XVIII la villa de Torrelavega “contaba con tres casas de molino que muelen con agua del río Besaya, y que está poblada por sesenta y tres vecinos enteros y treinta viudas que componen quince, y que está formada por noventa y cinco casas, incluido el palacio del Duque del Infantado, y que hay una casa que sirve de hospital”.

            Sesenta y tres años después, en 1816, se establece un padrón de “vezinos estantes y habitantes que tiene esta parroquia”, referido no solo a la Villa, sino a todas las parroquias que formaban la jurisdicción de Torrelavega. Los vecinos contabilizados en la Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación y pertenecientes a la villa de Torrelavega, ascendían a 84[11]. Como vemos todavía muy pocos feligreses.

            Tres años más tarde acontece un hecho trascendental para este lugar y sus moradores. En 1853 se inician los trabajos para la construcción de una de las “fabricas” más importantes de la zona, la Real Compañía Asturiana de Minas. Este hecho por sí solo acelerará, en gran medida, el proceso de transformación de la Villa, marcando un antes y un después. Finaliza aquí la etapa de “cruce de caminos” y comienza la que dará mayor esplendor a esta Villa primero y ciudad después: la etapa industrial.

            Los orígenes de la implantación de la industria en la villa de Torrelavega los encontramos en la promulgación del Reglamento de Libre Comercio de 1778. Este hecho es uno de los factores que más van a contribuir a la localización de fábricas en Torrelavega. Solo al año siguiente de la promulgación de este Decreto, José Zuloaga decide instalar una fábrica de harinas. Cinco años después, en 1784, otras dos en Barreda; y al año siguiente, una fábrica de cerveza.

            La segunda oleada industrial, la de 1844, coincide con otro periodo de gobierno liberal en Madrid. Toda la prensa hace llamamientos para poner en marcha fábricas bien de nueva construcción o que habían dejado de producir. Esta sugerencia llega hasta los Pirineos franceses, allí vivían varias familias que van a tener una relación importante con el desarrollo de Torrelavega. Nos estamos refiriendo a los Etchart, a los Mendicouague y a los Sollèt[12].






La Quebrantada


              Más adelante, Carlos IV va a favorecer la expansión de esta industria mediante una disposición en la que, modificando la anterior Cédula de Carlos III, decreta la libertad económica y reduce de una manera clara  los impuestos. Estas ventajas hacendísticas van a ser decisivas para que se produzcan movimientos migratorios que partiendo del sur de Francia penetren por los pirineos.

 

 Torrelavega en el cambio de siglo

 

            La transformación  económica y social a la que se ve sometida la villa de Torrelavega en el cambio de siglo es, cuando menos,  llamativa. Cuando pasa en 1895, de Villa a Ciudad, comienza un periodo trascendental para este lugar. Sin duda será el primer tercio del siglo XX la etapa más importante en la historiografía económica y social de esta localidad. El comercio es pujante y la industria floreciente. Hasta llegar a un punto en que se convierte en un centro comercial con una influencia palpable en toda la antigua provincia de Santander “llegando a rivalizar en algunos momentos con la capital en dinamismo económico y aspiraciones sociales”[13].

            El Mercado de los Jueves constituye uno de los motivos más importantes en su desarrollo económico a lo largo del siglo XIX y buena parte del XX. Sin su existencia, primero, y la de la Feria de Ganados, después, no se podría explicar la trasformación de Torrelavega.






El Mercado de los jueves




            Históricamente, existía una importante tradición ganadera que con el paso de los años se convertirá en un centro ganadero de primera magnitud. Será con la Real Cédula de 1 de septiembre de 1767, en tiempos de Carlos III, cuando se concede a Torrelavega un mercado semanal franco y libre, que por diversos motivos, no entró en funcionamiento hasta 1799.  Otros hechos ganaderos importantes de la época fueron la introducción de la vaca pinta holandesa en 1878 y la creación de las ferias de Santa Isabel, Santa María y la de San Juan. Otro acontecimiento comercial importante se produce el día 19 de febrero de 1842, cuando el Ayuntamiento hace una lectura “amplia y generosa” de la Real Cédula de 1767 al plantear a las autoridades competentes la celebración, el primer jueves de cada mes, de una feria de ganado en la Llama. Será el día 14 de noviembre de 1844 cuando se celebre la primera feria de ganado. Aproximadamente movía cerca de tres millones de pesetas/año y provocaba unas ventas en torno a diecisiete mil cabezas de ganado y año.

             

            Cuando en 1866 se concluye la construcción del ferrocarril de Isabel II que enlaza Alar de Rey con Santander, pasando por Torrelavega, se dará un paso importante en el crecimiento económico y social de esta zona provocando una transformación urbana, sin precedentes, y un aumento considerable de la población.

            El desarrollo industrial va a alcanzar, en estos años, su máximo esplendor. La Real Compañía Asturiana de Minas y la empresa Solvay & Cía, que comienza su construcción en 1904 y que inicia su producción cuatro años más tarde, destacarán sobre las demás. La conexión entre la mina de Reocín y el puerto de Requejada mediante la construcción de una vía férrea, influyó, también, en el crecimiento económico de la zona, provocando el asentamiento de nuevos pobladores. A la vez aparecen, aprovechando las sinergias de estas instalaciones, un número  significativo de talleres alrededor de una industria boyante. Por sectores, sin lugar a dudas, destacan las industrias lácteas, las de la piel y las metalúrgicas.

 

            Dentro del primer sector destacamos a  La Granja Poch que comienza su andadura en 1914; Queserías Reunidas S. A. y la Sociedad Industrias Lácteas. Las fábricas de calzados y zapatillas tuvieron un gran desarrollo. Dos de ellas serán gerenciadas por José Molleda Ugarte[14] y Santiago Sañudo Solórzano[15]. Además se crearon otras fábricas de calzados como las de “Hijo de Manuel Gutiérrez”; la fábrica de zapatillas de “Sucesores de Moreno Luque, Diaz y Alvarez”; la fábrica de calzados de “Ramón Peña” y la de “Pedro Sañudo” entre otras. Tendrán, además, mucho relieve dos importantísimas fábricas de curtidos, Tenerías Francesas, propiedad de dos industriales de entidad, Alexis Etchart y  Valentín Sollet Alonso. También toma importancia el sector metalúrgico destacando la fundición de Pascual Alonso; los Talleres Obregón que comienzan su andadura en 1910, y cinco años después, los Talleres de Casto Arce.

 

            La actividad agrícola de la zona era similar a la de otros lugares. La instalación de La Azucarera Montañesa en 1898/1899, en el lugar donde antes estuvo instalada la fábrica de algodón del Duque del Infantado, hace posible que se modifique parte de la actividad agrícola de la zona pasándose a cultivar remolacha. El cierre, por falta de rentabilidad del negocio, provocó una significativa crisis laboral.


Escritura de constitución del Banco de Torrelavega


 

            Al sector financiero le ocurre lo mismo que a los demás. Poco a poco se van creando  nuevas estructuras económicas que darán empaque a una ciudad en pleno despegue. En los comienzos de siglo, en 1900, se instala en la calle José Felipe Quijano la sucursal del Banco Mercantil de Santander. En 1917 se traslada a la calle Barón de Peramola, a la casa que tenía el notario Mariano Muñiz y Castaño frente al Círculo de Recreo. Tres años después, en 1920,  se constituye El Banco de Torrelavega. Esta escasa presencia de bancos en una población que ya había iniciado el despegue se verá compensada, al igual que en toda España, por la existencia de las Casas de la Banca. Mientras que en los países cercanos, el número de bancos que operaban eran numerosos, por el contrario, en España eran llamativamente escasos. Este déficit se contrarresta por la existencia en España de las “Casas de la Banca”. Estas entidades menores, que suplían la carencia de los bancos, eran regentadas por comerciantes e industriales. Tuvieron “Casas de la Banca” en Torrelavega, César Campuzano Ruiz[16] (1918-1923), E. Cabrillos (1922-1923), Isidro Diaz-Bustamante Blanco[17] (1922-1923) y Alejo Etchart (1918-1923).


             Deportivamente hablando, y desde 1907, todo giraba alrededor de la Sociedad Gimnástica y el Teatro Hoyos hasta que en 1920 comienzan las obras de El Malecón, un magnifico campo de futbol con importantes pistas de atletismo[18].

 

            La transformación  urbana y el aumento de la población aconsejaron  mejorar la vida de nuestros convecinos. Se construyen  nuevas casas y se ordenan las  calles y plazas existentes, alcanzando su punto álgido con la llegada de la luz en 1895 y la instalación del primer teléfono público en 1912. Un año antes hubo necesidad de un recinto donde ubicar permanentemente diversos comercios para suministrar alimentos a una población que no dejaba de crecer. Por ello en 1912 se inaugura la Plaza de Abastos. Pero es, sin lugar a dudas,  la Traída de Aguas que se inaugura en 1907, es el avance más significativo para la calidad de vida de aquellas gentes.






Compañía Eléctrica Montaña


 

            Gran parte de la actividad cultural se produce alrededor de una  sociedad que se había creado en 1861 con objetivos lúdicos, El Circulo de Recreo. Posteriormente, ya en el siglo XX, se inaugurará, en 1902,  El Teatro Principal. En 1912 comenzará su andadura La Banda de Música. La afición por las agrupaciones musicales, muy arraigadas en estos lares, origina el nacimiento, en 1925,  de  La Coral. Y llegamos a  1927, cuando un grupo de inquietos convecinos crea La Biblioteca Popular. Allí estaban, entre otros, los inolvidables Gabino Teira, Ricardo Lorenzo y Ramón Miguel y Crisol[19].

 

            La educación giraba sobre las Escuelas Públicas que estaban ubicadas no solo en la Villa sino que se extendían por cada uno de los pueblos que componen el término municipal y, también, sobre el colegio de  Sacrès Coeurs[20].

                En el segundo tercio del siglo XIX son expulsadas las órdenes religiosas de Francia. Este hecho y las gestiones del párroco, Ceferino Calderón son las que hacen posible la instalación, en 1881, de la congregación Sacrès Coeurs en Torrelavega. Ocuparán su primera sede en el número dos de la Plaza Mayor hasta que en 1887 construyen un emblemático edificio en unos terrenos propiedad de José de Argumosa en la calle Julián Ceballos. Los estudios que se impartían en régimen de internado eran de cultura general. El internado constituía un elemento educativo muy importante y es partir de 1903/1904 cuando se establecerá el internado llamado Pennsionat des Sacrès Coeurs.

 

            Este era el dibujo de una ciudad que no hacía más que crecer. Atrás quedó la aldea medieval. Después vino la conexión con Castilla y las “vías de ferro” hasta que aquellas gentes, nuestros antepasados, consiguen el Mercado de los jueves y las Ferias ganaderas. Lo demás vendría solo. Quedaba esperar al buen quehacer de “los hombres de mandil y vara de medir”, los comerciantes.

 



La llegada de personas de otras localidades y de otros países enriquece y hace grande a Torrelavega  

Me voy a referir, en este punto,  a la industria de la piel que se crea en la villa de Torrelavega a través de emigrantes franceses que buscan  para instalarse lugares cuya economía principal era la crianza de ganado vacuno. Algunos vieron negocio en un subproducto del ganado, la piel.

            Estos primeros emigrantes enseguida se dan cuenta de las bondades de su experiencia y reclaman a otros familiares que inician el viaje. Este grupo, muy bien organizado, forma una comunidad con importantes lazos fraternales. Se esfuerzan en mantener sus tradiciones hasta tal punto que en las mismas Tenerías Francesas, que es como así se llaman las fábricas de curtidos, celebran las principales fiestas francesas llegando incluso a cantar en algunas de ellas La Marsellesa. Vienen de pequeñas localidades del sur de Francia. Algunos se casan  con mujeres de aquí, otros con hijas de franceses, y casi todos dejan numerosos descendientes que se convierten, la gran mayoría, a la nacionalidad española modificando algunos sus nombres y apellidos.

            De Abense, región francesa de Aquitania llegará la persona que dona el Cristo Yacente a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Abense, era una pequeña población de no más de 650 habitantes en los Pirineos franceses. Allí habían nacido muchos de los Etchart.

            Después de la entrada a la sacristía y antes de llegar a la  escultura del párroco Ceferino Calderón encontramos a la derecha, el Cristo Yacente. Esta figura, esculpida en madera policromada en el siglo XIX, fue donada a la iglesia de la Asunción por el francés Alejo Etchart. ¿Pero Quién era este francés?

***


Fábrica de curtidos de Alexis Etchart



            Cuando Thèrèse Mendicouague Aguer (1822-1893), más conocida por “Sallaber”, da a luz en Abense  a Alexis Etchart Mendicouague, su marido, André Arhex Etchart, no pensó que su hijo iba a construir una fábrica de curtidos en Torrelavega. Y mucho menos que iba a donar a su parroquia una imagen tallada del siglo XIX. Por tanto la historia del industrial Alexis Etchart Mendicouague, que en el último tercio de mil ochocientos llega a Torrelavega y construye  una tenería francesa, comienza a gestarse en la región de Aquitania. Allí habían nacido muchos de sus antepasados. Por ejemplo su abuelo, André Arguinsol Etchart,  que había nacido en 1815 y era hijo de Jacques Arguinsol (1785-1855) y de Marie Etchart que lo había hecho en 1790. Estos son los bisabuelos de nuestro benefactor[21].  

            Los padres, André y Thèrèse, contraen matrimonio, el día 24 de junio de 1847, en la iglesia de la villa de Abense de-Haut. Tendrá este matrimonio, además de Alexis, cinco hijos más: Arnaud que lo hará en 1848; Jacques, en1851; Anne en1856; Dominique en 1861 y  André que verá la luz en 1863.

            Los primeros emigrantes que llegan a la antigua provincia de Santander son dos hermanos de la madre de nuestro benefactor, Ambroise  (n.1820) y Jean-Pierre Mendicouague Casenave (n.1833). Pioneros que emigran de Francia e instalan una tenería francesa en el barrio de Pronillo de Santander.  Ellos son los que convencen a su sobrino y ahijado Alexis a iniciar el mismo camino. Aprende el oficio con su tío en la fábrica de Pronillo e instala otra fábrica de curtidos, esta vez en Torrelavega. Lo hace en 1875, cuando contaba  25 años. El lugar escogido fue en la Mies de Vega en una finca llamado “Porreo” que previamente había adquirido. Además, era propietario en Campuzano de un molino de cortezas de árbol, necesarias para el curtido de las pieles. La Tenería de Alexis Etchart llegó a producir más de 20.000 pieles anuales.

            A los cuatro años de haber construido su fábrica decide hacerse una casa donde vivir. En Mies de Vega, como la fábrica, pero más cerca de “La Quebrantada”. Los planos los diseña el Maestro de obras de la villa José Varela.

            Se casó con la francesa Dominique Kiliscabia Erecart y en segundas nupcias con  Antonieta Maytic Chorho, de la misma nacionalidad que la primera. No tuvo descendencia en ninguno de los dos matrimonios.


Plano de la casa de Alejo Etchart


            Fue Alejo una persona de carácter, expeditiva y con mucho genio. Formó parte de los órganos de gobierno de la Sociedad Círculo de Recreo de Torrelavega. Ocupa el cargo de tesorero, llegando a desempeñar la vicepresidencia. Era, junto a Juan Obregón Aguilar y Demetrio Herrero Proigas, uno de los tres propietarios del Teatro Principal. También formó parte de la  Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Industria de Torrelavega nada más constituirse. Y por último,  perteneció a la  Asociación Patronal de Curtidores de la provincia de Santander. Además de la fábrica de curtido de pieles y el molino de cortezas, Alejo Etchart Mendicouague regentó desde 1918 a 1923 una “Casa de la Banca”.

            Desde los comienzos se comprometió en la construcción de esta iglesia. Cuando el día uno de  febrero de 1893 se crea la “Junta para la construcción de la nueva iglesia”, que era así como se llamaba, presidida por el párroco  Ceferino Calderón  y siendo su vicepresidente José Fernández Hontoria,  entre los 24 vocales estaba Alejo Etchart Mendicouague.

            En su testamento, que hizo ante el notario de Santander  Juan Arregui el día 20 de octubre de 1923 y que modificó un mes y unos días antes de su fallecimiento, podemos apreciar que era una persona muy religiosa. Dejo establecido lo siguiente:

            1.- “Para el Asilo de Pobres de la ciudad, 25.000 pesetas que serán invertidas en comprar una Lámina Intransferible para que el Asilo disfrute a perpetuidad de   la renta que produzca”.

            2.- “A la Iglesia Parroquial de Torrelavega 10.000 pesetas para que invertidas en Laminas Intransferibles se depositen en el Obispado de Santander y pueda      disponer la parroquia con la sola obligación de decir cada año nueve misas    por mí y nueve por mi esposa Antonieta”.

            3.- “A la Iglesia Parroquial de mi pueblo natal Abenz de Haut 20.000 francos      franceses con la obligación de decir todos los años nueve misas por mí y mi      esposa Antonieta Maytic Chorho”.

            Cuando contaba 78 años, el 25 de noviembre de 1929, fallece Alejo Etchart Mendicouaague  en su domicilio, el segundo piso del número 27 de la calle Posada Herrera de Torrelavega. Sus restos reposan en el panteón familiar de Pedro Mendicouague López en el Cementerio de Ciriego de Santander. Incumpliendo así la cláusula primera del testamento que dice: “ Confieso profesar la religión Católica, Apostólica Romana, encargándoles a mis herederos que manden hacer en el pueblo donde ocurra mi fallecimiento, Torrelavega, un panteón para que en él reposen los restos míos y de mi esposa a perpetuidad”. Esta desobediencia privó a Torrelavega de un bonito panteón.

            Este post es el contenido de una charla que impartí el día 29 de septiembre de 2016 desde el altar mayor con motivo del 115 Aniversario de la inauguración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega.



[1] Casado Soto, José Luis y otros autores; Breve historia del crecimiento de Torrelavega, pág. 2. Imprenta Antonino, 1977.
[2] García García, Manuel; Incendio en la villa de la Vega, 1695, pág. 10. Editorial Hojas de Quercus, Artes Gráficas    Quinzaños,2007.
[3] Según descripción de José de la Cámara, Corregidor de la Villa. Apeo de 1667.
[4] De octubre 1349. Fernández Escalante, Serafín: Medio siglo de Torrelavega, pág. 19.
[5] Del Río Gatoó, Pablo: Torrelavega en su Historia, pág. 42
[6] En septiembre de 1852 Hilario Ruiz Amado, alumno de la Escuela de Ingeniaros de Montes, realizó el plano más antiguo que se conserva de la villa de Torrelavega.
[7] Palabras del escritor Espirón, pronunciadas en el Seminario Pintoresco Español.
[8] Está enterrado en el Cementerio de Geloria, en el panteón adquirido por su padre, Pedro Alcántara Díaz de Labandero.
[9]  Madoz, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. 16 volúmenes. Madrid 1845-1850, pág. 280/282, Santander.
[10] Ortega Valcarcel, José: Introducción al Atlas de España de Francisco Coello.
[11] Archivo Histórico Provincial Cantabria, leg. 231, 1ª.
[12] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2013/05/valentin-sollet-alonso-curtidor-y.html
[13] Bustamante Gómez, Tomás; El Banco de Torrelavega 1920/1942. Artes Gráficas Quinzaños, 2009.
[14] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2012/05/jose-molleda-ugarte.html
[15] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2012/04/santiago-sanudo-solorzano.html
[16] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2014/02/cesar-fernandez-fernandez-1882-1949-con.html
[17] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2013/10/isidro-diaz-bustamante-blanco.html
[18] Bustamante Gómez, Tomás; Sociedad Gimnástica Torrelavega, 1907-1920. Artes Gráficas Quizaños,2007.
[19] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2012/03/ramon-miguel-y-crisol.html
[20] Ver  http://www.torrelavegantigua.com/2012/03/el-colegio-de-los-sagrados-corazones.html
[21] Para más información y ver notas de este tercer bloque ver http://www.torrelavegantigua.com/2014/01/alexis-etchart-mendicouague-1850-1929.html

viernes, 27 de mayo de 2016

Esperanza Rodríguez López (1887- 1954), de Torrelavega a Rengo (Chile)



     Esperanza Rodríguez López fue una de las primeras mujeres torrelaveguenses, junto a las hermanas Eulogia y Carmen Salces, naturales de Tanos, que emigraron a la República de Chile.
María Esperanza nació en Torrelavega, el 12 de junio de 1887[1]. A los siete días fue llevada por sus padres, Federico Rodriguez Piró y María López Muñoz, a la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, que se encontraba a escasos cincuenta metros de la vivienda donde nació, para ser bautizada. Celebró la ceremonia religiosa el cura párroco Ceferino Calderón Diaz, y fueron padrinos  Isaac Gómez Abascal[2]  y  Teresa Rodríguez Piró, tía de la niña.  
          De vuelta a casa, situada, como la mencionada iglesia, en la Plaza del Grano, fueron felicitados por muchos convecinos, no en vano su padre, que era procurador de los tribunales, gozaba de mucha popularidad y,  por  qué  no decirlo, prestigio.  Vivían en la casa de los arcos, propiedad del que fuera militar y alcalde de la Villa, Julián Ceballos Campuzano[3].


Bautismo de la niña Esperanza
            


            Cinco años antes, el 14 de enero de 1882, en esta misma iglesia se habían casado[4] los padres de Esperanza: Federico, de 22 años, y María, de tan solo 17. La novia era hija de Manuel  López Oliveros y Bárbara Muñoz, naturales, respectivamente,  de Villanueva de Oscos (Oviedo) y de Pradejón[5] (Logroño) y vecinos los dos de la villa de Torrelavega.
            El padre de Esperanza, Federico Rodriguez Piró, fue, como ya hemos dicho,   procurador de los tribunales.  En 1905 fue el candidato a concejal más votado por el segundo distrito, con 226 votos y llegó a ser alcalde de la ciudad, desde el día 4 febrero de 1907 al día 24 de junio 1909. Políticamente era conservador y muy cercano a lo que representaba su amigo Florencio Ceruti y Castañeda, barón de Peramola y Peracolls[6] (1859-1924).
            Esperanza vivió toda su niñez y juventud en la casa de sus padres, junto a sus hermanos María Luisa, Federico y María Fe, después nacerán Cesario, Ernesto, Antonio y la pequeña Fe Sila.  Muy pronto, cuando Esperanza tenía un año, fallece su hermana María Fe,[7]con tan solo tres años de edad, y nuevamente sobreviene la desgracia a la  familia Rodríguez López tres años después, cuando una epidemia de sarampión acaba con la vida del pequeño Antonio,[8] de ocho meses de edad. Esperanza solo contaba con cuatro años y ya se le habían muerto dos hermanos. Pero la familia aún tendrá que pasar por otra pérdida, la de Federico[9], el hijo mayor, que con solo 23 años muere a causa de tuberculosis. Era 1905 y Esperanza tenía 18 años. Puede imaginarse el sufrimiento que cada nueva cita en el cementerio de Geloria[10] añadía a los desolados padres. De sus ocho hijos, solo quedaban vivos cinco: Ernesto, Cesario, Fe Sila, María Luisa y Esperanza.


Casa donde vivían Federico y María

El cabeza de familia paraba poco en casa. A sus ocupaciones laborales en la compañía de seguros La Unión y el Fénix, de la que era responsable, se sumaba su trabajo como procurador en los tribunales, además de sus ocupaciones políticas, en las que, tanto en su etapa de concejal como en la de alcalde, fue escrupuloso cumplidor del deber que había contraído. María, su esposa, se entregaba mientras tanto al cuidado de sus cinco hijos, con el permanente recuerdo de los tres fallecidos.
             Durante su niñez, Esperanza jugaba con sus hermanas María Luisa y Fe Sila en la Plaza del Grano y, cuando llovía, en los portalones de su casa. Si había mercado en ese lugar, el bullicio era mayor. Los vendedores de los pueblos de alrededor acudían con carros y cuévanos cargados de maíz, trigo, cebada y avena, para el consumo humano y de los animales de renta, por eso se llamaba la Plaza del Grano y, antiguamente, Plaza de los Granos. Los jueves, su madre arreglaba a las niñas, las ponía guapas y las llevaba a la compra, pero a la otra plaza, a la Plaza Mayor.
El tiempo corre y Esperanza comienza a frecuentar la sociedad más antigua de la ciudad en el Círculo de Recreo, del que sus padres eran socios. Allí celebrará su "puesta de largo”, participando en el tradicional baile de gala organizado para tal ocasión, como era costumbre en las familias acomodadas de la época.
            Poco a poco, iban quedando atrás en Torrelavega el juego de los bolos, los paseos y las romerías. El aumento de los cafés, de los teatros y la aparición del cinematógrafo acapararon los cambios de las actividades de ocio en la ciudad, cambios que no convencían a los más tradicionales, como lo muestra el que, frente a los jóvenes que apostaban por las nuevas formas de expansión, el párroco Ceferino Calderón Díaz, desde la publicación El Adalid,[11] pretendía “convertir la ciudad en un convento”[12].
 En el Teatro Hoyos[13], así como en el flamante y moderno Teatro Principal[14] y en el Círculo de Recreo,[15] en pleno apogeo entonces, se desarrollaron las denominadas “artes escénicas”, en las que la juventud de la época participaba con decisión, surgiendo así grupos de teatro entre los jóvenes de la burguesía local, a la que nuestra biografiada  pertenecía. Disponemos de documentos gráficos que corroboran que, entre los componentes de estas “formaciones de artes escénicas”, estuvieron Esperanza Rodríguez López y también su hermana pequeña Fe Sila.




Plaza del Grano. 

            En 1911, con motivo de la creación del Batallón Infantil de Torrelavega,  Florencio Ceruti y Castañeda, barón de Peramola y Peracolls, organizó una fiesta en el Círculo de Recreo, con el fin de recaudar fondos para este Batallón Infantil -precursor de la banda de música de la ciudad-, en el que con tanto ahínco se habían involucrado las fuerzas vivas de la localidad. En esta función teatral, con trajes regionales, participó la joven Esperanza acompañada de su grupo de amigas. En fotografía que aportamos[16] la acompañan, de izquierda a derecha y de arriba abajo, Matilde Terrisse, Milagros Fernández, Elisa Herrera, Elisa Cayón, Fe González, Elisa Bretones, María Fernández, Cristina Regaliza, Concha Mesones, Concha Sañudo, Josefina Ceballos, Pilar Gómez, Amparo Ruiz Abascal, Adelaida Campuzano, Esperanza Rodríguez, Fidela Gómez, Josefina Revuelta, María Ruiz de Villa y Sebastiana Sánchez.
            El Heraldo Montañés correspondiente al día 8 de junio de 1911 daba esta noticia, y publicaba una crónica sobre la “reunión que jóvenes señoritas habían celebrado en el Círculo de Recreo en la primera década del Siglo para organizar funciones teatrales[17]”. Se trataba de más de medio centenar de jóvenes pertenecientes a la burguesía de Torrelavega, entre las que se encontraba Esperanza Rodríguez López.



Grupo teatral de Torrelavega

Esta fue su última participación en este tipo de actos teatrales. El rumbo de su vida iba a cambiar, a raíz de la llegada a Torrelavega de su tío Aquiles Rodriguez Piró, procedente de Chile, a donde había emigrado con 14 años y donde había conseguido una buena posición.
            Aquiles había emprendido un viaje de ocio por España y Francia antes de regresar al país andino, donde seguiría con su vida. En Torrelavega visita a sus hermanos, porque sus padres ya habían fallecido, y Federico y su familia conocen de primera mano su aventura chilena. A partir de ese momento, la joven Esperanza piensa en dar un cambio a su vida y, con el beneplácito de su padre, toma la decisión de acompañar a su tío en el viaje de vuelta a la República de Chile. Iba a conocer el Nuevo Mundo y también, lo que todavía no se imaginaba, al que iba a ser su marido, socio de Aquiles. En mayo de 1912 nuestra biografiada se encuentra en Chile, y es posible que ya en relaciones con el hombre con quien no tardará en casarse, Alfonso Eléxpuru[18].
Este mismo año, la joven Esperanza, vestida con el traje de montañesa, ocupa la portada del semanario ilustrado El Impulsor, de Torrelavega, correspondiente al día 9 de junio. Bajo la foto aparece una poesía que nos confirma que en 1912, Esperanza se hallaba en Chile:

            “Hay que ver á esta morena,              A Chile marchó esta flor,
            en las tablas de la escena,                  que es de encantos un primor,
            con su cara encantadora,                    y aunque está lejos de España.
            y su gracia seductora.                        Hoy recuerda á su montaña,
                                                                       con tristeza y con amor.” 
     
            Al año siguiente, nuestra protagonista volvió con sus padres a Torrelavega para comunicarles su decisión matrimonial. En la ciudad de Rengo (Chile), en los primeros días del mes de abril de 1913, tuvo lugar la “petición de mano de la bellísima torrelaveguense Esperanza Rodríguez López, hija de nuestro querido amigo Federico Rodríguez Piró”. El número 58, correspondiente al día 20 de abril de 1913, de la revista ilustrada Torrelavega Grafica, se hace eco del hecho, y prosigue: “La simpática y linda novia se encuentra en nuestra ciudad y el novio, allende los mares en Rengo (Chile). Él es un joven y acaudalado comerciante, Alfonso Eléxpuru, que ha pedido la mano de la bella Esperanza a su tío Aquiles”.  No hay duda, Esperanza había vuelto a Torrelavega. El revuelo que se formó en la localidad, con una amplia repercusión, tuvo su origen en el viaje que su tío Aquiles Rodríguez Piró realizó desde Chile a Torrelavega en 1911.


 Boda de Alfonso Eléxpuru y Esperanza Rodríguez


            La boda se acordó, en un primer momento, para el mes de septiembre del mismo año 1913, pero tuvo que adelantarse. Nada más volver Esperanza a Chile, se celebraron las uniones civil y religiosa. Esta última tuvo lugar en la parroquia de Rengo, como también lo recoge  la partida de nacimiento de Esperanza[19]:
            En esta iglesia parroquial[20] de Santa Ana de Rengo  a 7 de Junio de 1913, casé a Alfonso Eléxpuru, soltero de treinta y un años de edad con Esperanza Rodríguez, soltera, de veinticuatro años de edad.
             La civil se llevó a cabo con anterioridad, a las 11 de la mañana del día 7 de junio,[21] “en la casa de la contrayente”, siendo  testigos su tío Aquiles Rodríguez Piró y su cuñado Celestino Eléxpuru. El novio contaba treinta años y la novia cinco menos que él.
            La noticia del enlace también tuvo eco a más de 11.000 kilómetros de distancia. En el número 1.876 correspondiente al día 13 de abril de 1913 del semanario ilustrado de Torrelavega El Impulsor, podemos leer[22]:
            El día 8 de junio de 1913 es el día señalado para la boda de la elegante y simpática señorita Esperanza Rodríguez y López. Con este motivo hemos tenido la oportunidad de ver los muchos y valiosos regalos hechos a la novia por los numerosos amigos que cuentan en esta sus cariñosos padres, los señores Rodríguez Piró.
            Transcurre el año muy deprisa. La pareja se traslada a Santiago de Chile, Alfonso dedicado a sus negocios y Esperanza ya embarazada, preparándose para el próximo acontecimiento familiar. Alfonso Eléxpuru participa, junto a otros socios españoles, en la fábrica metalúrgica Lamifun, a cuyo final nos referiremos más adelante.
            No volvemos a tener más noticias hasta que nace en Rengo Juan, primer hijo de Esperanza, el día 30 de marzo de 1914. La noticia aparece en el número 1927 de El Impulsor del día 5 del mes siguiente:
              Ha dado a luz en Chile, un robusto niño, Esperanza Rodríguez López, hija  de nuestro amigo Federico Rodríguez Piró, al que expresamos nuestra más sincera enhorabuena por tan fausto suceso.
            Ese mismo año, en el mes de diciembre, los abuelos del recién nacido viajarán a Chile y conocerán a su nieto. No queda ya ningún Rodríguez López en la Plaza del Grano.
            Pero, ¿quién era el marido de Esperanza? A principios del siglo XX dos hermanos, marinos de profesión, llegan a Chile e inician actividades comerciales en Santiago de Chile, Celestino y Alfonso Eléxpuru  Gorroño.  Ambos eran naturales de Bermeo (Vizcaya), como sus padres: Juan Eléxpuru Zabala y Clara Gorroño Alboniga. El primero en emigrar será Alfonso y con posteridad al gran terremoto de Valparaíso, lo hará también su hermano mayor Pedro Celestino.
             Su padre, Juan Eléxpuru Zabala,  nació y fue bautizado[23] en Bermeo el 12 de julio de 1837. Su madre, María Clara Gorroño Albóniga[24], también había nacido en Bermeo, probablemente en el barrio de Alboniga, en los primeros días del mes de marzo de 1841. Fue bautizada en la iglesia de La Asunción de Nuestra Señora, el día 4 del mismo mes. Era hija de Domingo Gorroño y Maria Manuela Albóniga unidos en  matrimonio[25], en este mismo lugar, el día 21 de Junio de 1862 y padres de Castor[26](n.1863), Pedro[27](n.1866),José[28](n.1869),Yldefonsa[29](n.1872),Miguel[30](n.1874), Alejandro[31](n.1877), Celestino[32](n.1880) y Alfonso[33](n.1882), que es el marido de Esperanza.

                Era costumbre en aquellos años que algunos miembros de familias numerosas “probaran” fortuna en la emigración, y así lo hicieron los dos hermanos Eléxpuru, escogiendo como destino la república de Chile. Pero, ¿hasta qué punto estaban arraigados los Eléxpuru en Bermeo? Damos cuenta de ello.

            Nos tenemos que remontar hasta mediados del siglo XVII para encontrar en este lugar de Vizcaya, a los terceros tatarabuelos de Alfonso Eléxpuru. Eran, por línea paterna, Francisco Eléxpuru Uriarte y Ana Herleattegui Beitia y, por línea materna, Francisco Mezeta y Catalina Abaroa. De cada uno de estos dos matrimonios nacerán, respectivamente, Carlos Eléxpuru Herleattegui[34], que vino al mundo en Bermeo el 4 de noviembre de 1691 y Agustina Mezeta Abaroa, que lo hará en el mismo lugar. Serán los terceros tatarabuelos del marido de Esperanza Rodríguez López. Los anteriormente citados contraen matrimonio y tienen por hijos a Francisco[35](n.1719), Francisco[36](n.1723), Domingo[37](n.1726), Domingo[38](n.1731), Antonia[39](1733), María Baptista[40](n.1737), Eufemia[41](n.1740) y Antonio, que es el segundo tatarabuelo de Alfonso.

                Antonio Ignacio Eléxpuru Mezeta vio la luz[42] en Bermeo el día 25 de agosto de 1717. Contraerá matrimonio[43] con Josepha Goicoechea Urdaibai en la iglesia parroquial de Bermeo, el día 25 de julio de 1736. Tienen por hijos a Francisco[44](n.1740), Juan Antonio[45](n.1742), Ana Maria[46](n.1750), María Esperanza[47](n.1752), otra María Esperanza[48](n.1755) y a Thomas Antonio, que será el tatarabuelo de Alfonso.

            Thomas Antonio Eléxpuru Goicoechea nació[49] en Bermeo el día 12 de abril de 1737. Se casa[50] con  Juana Goicoechea Yturriaga, “natural de la Ante-Iglesia de Muxica”,[51] en Mundaka, el día 19 de maro de 1755. Fueron sus hijos Juan Baptista[52](n.1758), Manuela[53](n.1764) y Juan Manuel, bisabuelo del marido de Esperanza.

            Juan Manuel Eléxpuru Goycochea nació[54] en Mundaka el día 27 de enero de 1768. Se unió en matrimonio[55] a los veintiocho años con María Ramona Tellechea Izpizua, que era hija de Antonio Tellechea y Antonia Izpizua, en Bermeo, el día 17 de febrero de 1796. Fueron padres de: Maria Antonia[56](n.1796), Antonia Rufina[57] (n.1798), Juan Bautista[58](n.1800), Dionisio Domingo[59](n.1801), Juan Manuel[60] (n.1803), Josef[61](n.1807), Juan Ramón[62](n.1809), María Ramona[63](n.1810), Francisca[64] (n.1812), Juan Genaro[65](n.1814), Juan Luciano[66](n.1816) y Manuel Antonio, abuelo paterno del marido de Esperanza. Manuel Antonio fallecerá[67] en Bermeo el 13 de agosto de 1838.
   
            Manuel Antonio Eléxpuru Tellechea (1805-188) nació y fue bautizado[68] en Bermeo el día 13 de junio de 1805. Se casó[69] en el mismo lugar en que vio la luz, el día 17 julio de 1827, con María Antonia Zabala Lartitegui, que era hija de  Juan Zabala y María Margarita Lartitegui. De este matrimonio nacieron: Fermina[70](n.1828), Juan Luciano[71](n.1831), María Antonia[72](n.1834) y Juan[73](n.1837), que será el padre de Alfonso Eléxpuru.[74]

            El marido de Esperanza, Alfonso Eléxpuru Gorroño (1882-1945), nació en Bermeo (Vizcaya) a finales del mes de julio de 1882. Le llevaron sus padres el día 2 de agosto a la iglesia de Santa Eufemia del mismo pueblo en donde vivían[75], para que fuese bautizado. Alfonso, marino de profesión, como muchos bermeanos de aquella época, arribó a Chile después de 1907.

            Una vez allí, al mayor de los hermanos, Celestino, le llega la hora de casarse y viaja a Bermeo para celebrar su boda con Visitación Jubeto Eguiluz.  De vuelta al país andino, reanuda sus actividades comerciales en la Alameda, frente al antiguo Hospital San Juan de Dios, en Santiago de Chile. Cuando llega su hermano Alfonso, le hace miembro de la sociedad metalúrgica Lamifun, en la que no hizo más que prosperar, hasta conseguir una buena fortuna.  
El "Crack del 29” y la gran crisis financiera mundial obligaron a liquidar la sociedad. Celestino regresa a España, donde fallece, en Vizcaya. Alfonso pierde gran parte de su fortuna y decide instalarse en Rengo, donde administrará una fábrica de gaseosas y una gasolinera. Aquiles Rodríguez Piró, tío de Esperanza, invirtió como socio en estos negocios.
         Esperanza y Alfonso tuvieron cinco hijos. El mayor, ya mencionado, Juan Eléxpuru Rodríguez (1914-1991), nació, como se ha dicho, en Santiago de Chile el día 30 de marzo de 1914. Comerciante de profesión, heredará los negocios de su padre. De su matrimonio con María Pavez Pavez, en Rengo, nacieron tres hijas: María Ascensión[76], María de la Luz[77] y María Loreto[78]. Juan falleció en Santiago, el 1 de junio de 1991.
                Después vino una niña a la que pusieron el nombre de su madre. Esperanza[79]  Eléxpuru Rodríguez (1915-1978), a la que llamaban "Nena", nació  en Santiago de Chile el 19 de marzo de 1915. Se casó en Rengo, el día 23 de septiembre de 1935, con el Teniente de Ingenieros Raúl Llorente Rodrigo (1912-2009), nacido en Valdivia el día 12 de octubre de 1912, hijo de los españoles, sorianos concretamente, José María Llorente Carrascosa y Juliana Rodrigo Hernández, comerciantes de profesión. Esperanza y Raúl tuvieron dos hijos: José Alfonso (1936-1983)[80] y María Soledad (1938-2013)[81].
         Al año siguiente nacerá el tercer hijo, un niño al que llamarán como su padre. Alfonso Eléxpuru Rodríguez (1916-2004) vino al mundo en Santiago de Chile, el día 27 de noviembre de 1916. Comerciante de profesión, se casa el 23 de junio de 1944 con Ana Flavia Arratia Vidal[82] (1920-2000), con la que tiene seis hijos: Alfonso[83], Alfonso[84], Francisco Javier[85] (1947-1989), María Isabel[86], Carmen y José Manuel[87]. Vivió en Santiago y también en Rengo, donde tenía una ferretería en la plaza, que vendió en 1978. Falleció en septiembre de 2004.
                Los dos siguientes hijos serán niñas.  Ana Fe Eléxpuru Rodríguez (1920-2007), conocida por "Pita", nació en Santiago de Chile el día 22 de enero de 1920. Contrajo matrimonio en Las Condes, Santiago, el día 17 de abril de 1949, con Raúl Luis Simón Brand[88] (1920-2006), abogado, nacido en Santiago de Chile, el día 1 de enero de 1920. Tuvo el matrimonio a Raúl Alfonso[89] y Ana María[90]. Ana Fe Eléxpuru murió en Santiago el día 8 de enero de 2007, tres semanas después que su marido.
            A los 35 años de edad, Esperanza fue madre por última vez, de una niña, María Caridad Eléxpuru Rodríguez (1922-1995),  "Cari", que nació en Santiago de Chile el día 15 noviembre de 1922. Contrajo matrimonio en Rengo con Santiago Astraín Castro, que había nacido en San Fernando el 25 de diciembre de 1918. Tuvieron una sola hija, María Eugenia,[91]  "Gennie", nacida en New York el día 25 noviembre de 1946. María Caridad murió en Maryland (EEUU), en 1995 y está allí enterrada junto a su marido.
         Ana María Simón Eléxpuru, nieta de nuestra biografiada, nos acerca a la personalidad de su madre y sus tías con estas palabras: “Las tres hermanas estaban muy unidas entre sí. Pita y Cari eran muy parecidas: delgadas, elegantes, serias de carácter y de gusto refinado. Nena, que se llevaba algunos años con sus hermanas, era diferente. Alta, muy alegre y chistosa, nos hacía reír a todos. Cuentan que en eso Nena se parecía a su abuela María, esposa de Federico Rodríguez Piró.”
            Esperanza Rodríguez López, hija del procurador de los tribunales y alcalde de Torrelavega Federico Rodríguez Piró, había vivido sus primeros años, durante el siglo XIX y comienzos del siguiente, en Torrelavega. Se casó en Rengo, y tuvo a sus cinco hijos en Santiago de Chile. Más tarde regresó a la ciudad donde había contraído matrimonio, hasta que, en las circunstancias que se mencionarán a continuación, se mudó con su marido a Llolleo.
            Problemas oculares que no dejaban de aumentar, aconsejaron a Alfonso Eléxpuru su retiro, asumiendo su hijo mayor,  Juan,  sus negocios. Alfonso se trasladó a vivir al Pacifico, a la ciudad balneario de Llolleo (región de Valparaiso), situada aproximadamente a 140 km. de Rengo. Allí  se quedó ciego y allí falleció, a la edad de 62 años, el día 25 de enero de 1945. Sus restos fueron trasladados al mausoleo de los Eléxpuru Rodríguez, en el Cementerio Católico de Santiago de Chile.



Mausoleo de los Eléxpuru Rodríguez en el Cementerio Católico de Santiago de Chile


Una vez viuda, Esperanza regresó a la capital chilena, donde, nueve años después que su marido, falleció, a los 67 de edad recién cumplidos, el día 23 de junio de 1954. Sus restos reposan junto a los de su esposo en un nicho alojado en el mencionado mausoleo familiar del Cementerio Católico de Santiago.


 Lápida de Alfonso Eléxpuru y Esperanza Rodríguez




      Imágenes para el recuerdo



Semanario ilustrado El Impulsor






Federico Rodríguez Piró







Día 17 de abril de 1949. De izquierda a derecha:  el padrino Juan Eléxpuru Rodríguez; Esperanza Rodríguez López; la novia, Ana (Pita) Eléxpuru Rodríguez; el novio, Raúl Luis Simón Brand y dos asistentes más, Sara Brand Cano y Raúl Simón Bernard.





Boda de Ana Eléxpuru Rodriguez, hija de Esperanza, y Raúl Luis Simón Brand







 Luz Rodríguez Jimeno, hija de Cesáreo Rodríguez López y Paulina Jimeno






María Eugenia Astrain Eléxpuru y Esperanza Rodríguez López







 Juan Eléxpuru, María Pavez, María Ascensión Eléxpuru y Raúl Alfonso Simón Eléxpuru, 1960








Tumba de Juan Eléxpuru Rodriguez en el Mausoleo Católico



             
            









[1] Libro Bautismos Torrelavega (1835-1890)  folio 69 vto.
[2] Isaac Gómez Abascal (1858-1915) bisabuelo del autor de esta biografía.
[3] Ver http://www.torrelavegantigua.com/2015/10/julian-ceballos-y-campuzano-1816-1876_10.html
[4] Matrimonios de Torrelavega (1835-1891), página 153 y 154 v, imagen 328 y 329.
[5] En algunos documentos consta como de Calahorra.
[6] Ver http://www.torrelavegantigua.com/2013/09/florencio-ceruti-y-castaneda-baron-de.html
[7] María Fe Paulina Rodríguez López nació en Torrelavega el 22 de Junio 1885.  A los cinco días fue bautizada por el cura párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, Ceferino Calderón Diaz siendo sus padrinos Asunción González y Cabadas y su tío Adolfo Rodriguez Piró. Libro Bautizados Torrelavega (1835-1890), folio 206-206 vto. Con solo tres años falleció  en Torrelavega el día 3 de agosto de 1888. Pedro Ortiz García, coadjutor de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, le dio sepultura. Sus restos reposan en el cementerio de Geloria. Libro de Defunciones (1884-1890) , folio 165 y 165 vto.
[8] Antonio Rodríguez López nace en Torrelavega  el día 14 de abril de 1892. Ocho días después es bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Le vierte el agua bautismal el cura párroco de la iglesia, Ceferino Calderón Díaz. (Libro 14 Bautizados Torrelavega (1890-1895), folio 76). Se lee en el folio 76 vto. del Libro de Defunciones (1890-1898) que en pleno verano, con solo tres meses, enfermó por  sarampión y murió el día 20 de julio de 1892, en Torrelavega “cuando contaba ocho meses de edad”. Pero no fue así, sino que el niño hacía solo 4 meses que había nacido. Al día siguiente de su fallecimiento, recibió sepultura en el cementerio de Geloria
[9] Federico Tiburcio Rodríguez López (1882-1905) nació el 13 de Agosto de 1882  en Torrelavega. Libro Bautismos Torrelavega (1835-1890), folio 60 vto. A los 23 años falleció a causa de tuberculosis, en Torrelavega, el día 27 de marzo de 1905. Al día siguiente fue enterrado en el cementerio de Geloria. Estaba soltero y no tuvo hijos. Libro 11  Defunciones Torrelavega (1898-1908), folio 175.
[10] Bustamante Gómez, Tomás y Ruiz Fernández-Regatillo, Amparo: El cementerio de Geloria en el siglo XIX. De próxima aparición.
[11] Publicación católica y moralizante. Para más información ver Ortiz Sal, José: El Círculo de Recreo de Torrelavega, 1861-2011.
[12] Saiz Fernández, José Ramón; Torrelavega Siglo XX, 1900-1925. Revista Los Cántabros, 2006.
[13] Era la sala de baile de la familia Mallavia. En estos locales nació la Sociedad Gimnástica, más adelante Real. Para más información, Bustamante Gómez, Tomás; Sociedad Gimnástica de Torrelavega, 1907-1920. Gráficas Quinzaños, S.L. 2007.
[14] Se inaugura en 1905 y era propiedad de Juan de Obregón, Luciano Demetrio Herrero y Alejo Etchart Mendicouague. Ver el blog del autor de este libro http://www.torrelavegantigua.com/2014/01/alexis-etchart-mendicouague-1850-1929.html.
[15] Fue inaugurado el día 1 de enero de 1861 en el número 6 de la Plaza Mayor. La mayoría de los fundadores era importantes contribuyentes, comerciantes, médicos, abogados, propietarios y militares.
[16] De la colección de Ricardo Bueno Fernández que cedió al Archivo Municipal Torrelavega.
[17] Ortiz Sal, José: El Círculo de Recreo de Torrelavega, 1861-2011. página 62.
[18] En todas las partidas sacramentales hasta el siglo XX, el apellido Elexpuru aparece sin acento.
[19] En el folio 69 vuelto en su margen izquierdo, de arriba abajo, en el certificado de bautismo de Esperanza podemos leer: el día 7 de junio de 1913 se casa en la parroquia de Rengo, Chile, con Alfonso Eléxpuru Gorroño.
[20] Libro 9 Registro Matrimonios Rengo, página 319.
[21] Certificado de matrimonio, Registro civil Municipal Rengo, pág. 9 
[22] El semanario escrito habla del día 8 por error. Disponemos de los dos certificados, el religioso y el civil y los dos se ofician el día 7.
[23] Libro Bautismos Bermeo (1824-1840),  folio 334. 
[24] Contaba con 4 hermanos: María Antonia, María Rita, Domingo y Nicolasa.
[25] Libro Casados Bermeo (1848-1865), folio 227 y 227 vto.
[26] Nació 28 marzo 1863.
[27] Nació 31 marzo 1866.
[28] Nació 19 marzo 1869.
[29] Nació 23 enero 1872.
[30] Nació 6 julio 1874.
[31] Nació 26 noviembre 1877.
[32] Nació 20 mayo 1880.
[33] Nació 2 agosto 1882. Libro Bautismos Bermeo (1882-1889), folio 20 vto.
[34] Libro de Bautismos Bermeo (1681-1708), folio 34.
[35] Nació 12 septiembre 1719.
[36] Nació 17 enero 1723.Lleva el mismo nombre que su hermano mayor porque posiblemente falleciera párvulo.
[37] Nació 5 septiembre 1926. Falleció párvulo.
[38] Nació 21 mayo 1731.
[39] Nació 5 julio 1733.
[40] Nació 30 agosto 1737.
[41] Nació 27 septiembre 1740.
[42] Libro Bautismos Bermeo (1709-1732),  folio 103 vto. y 104.
[43] Libro Casados Bermeo (1709-1761), folio 133 vto.
[44] Nació 14 enero 1740.
[45] Nació 13 junio 1742.
[46] Nació 16 marzo 1750
[47] Nació 8 abril 1852
[48] Nació 18 septiembre 1755
[49] Libro Bautismos Bermeo (1733-1739), folio 131 vto. y 132.
[50] Libro Casamientos Mundaka (1731-1762), folio 158 vto.
[51] Significa parroquia de Mundaka.
[52] Nacido 30 agosto 1758.
[53] Nacido 20 junio 1764.
[54] Libro Bautismos Mundaka (1752-1785), folio 79 vto.
[55] Libro Casados Bermeo (1761-1807), folio 375 y 375 vto.
[56] Nació 15 julio 1796
[57] Nació 16 noviembre 1798.
[58] Nació 3 de marzo 1800.
[59] Nació  9 octubre 1801.
[60] Nació 21 julio 1803.
[61] Nació 2 octubre 1807. 
[62] Nació 28 febrero 1809.
[63] Nació 3 julio 1810.
[64] Nació 3 diciembre 1812.   
[65] Nació 19 septiembre 1814. 
[66] Nació  1 agosto 1816. 
[67] Libro Difuntos Bermeo (1806-1884), folio 284.
[68] Libro Bautismos Bermeo (1794-1807), folio 351 vto. y 352.
[69] Libro Casados Bermeo  (1807-1848), folio 176 vto.  
[70] Nacida 11 octubre 1828.
[71] Nació 8 enero 1831.
[72] Nació 14 junio 1834.
[73] Nació 12 julio 1837.
[74] Genealogía aportada gracias a los trabajos de Amparo Fernández-Regatillo Ruiz.
[75] Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya, ES/AHEB-BEHA/F006.063 (0332/001-00), signatura 0332/001-00.
[76] Casada con el comerciante Juan Enrique Contardi.
[77] Casada con el funcionario del Banco de Estado en Rengo Gerardo Escobar Venegas. Tuvo el matrimonio un hijo, Gonzalo Escobar Eléxpuru, economista.
[78] Casada en primeras nupcias con Baltasar Castro Wemys con el que tiene dos hijos. En segundas nupcias con Fernando Arenas con el que tiene el mismo número de hijos.
[79] Esperanza Josefa.
[80] Nacido en Curicó el 9 julio 1936 y fallecido en Santiago el 17 enero 1983. Casado con Wilma Magnasco Asté, descendiente de italianos, el 24 septiembre 1960. Tuvo el matrimonio tres hijas: María Valeria, María Carolina y María José.
[81] Nacida en Santiago de Chile 7 diciembre 1938. Realizó estudios de arte en España. Profesora de pintura galardonada en muchas exposiciones. Casada y separada, conserva su nombre de soltera. Sus hijos  Andrés y José Ignacio han adoptado el apellido de la madre. 
[82] Hija del agricultor Luis Arratía Oyarzún y Blanca Vidal Lizana.
[83] Fallecido de niño.
[84] Nació en Santiago de Chile el 21 agosto 1946. Ingeniero electrónico de profesión se casó con una joven de apellido  Inostroza con la que tuvo dos hijos: Andrés y Pablo. Vive en Venezuela.
[85] Nació en Rengo el 2 de diciembre 1947 y falleció el 20 septiembre 1989. Casado con Mónica Zúñiga Urrutia el 15 marzo 1975. Tuvo el matrimonio dos hijas, Magda y Yohana.
[86] Nacida en Rengo el 5 enero 1949. Casada en primeras nupcias con Carlos Koch Ibáñez y por segunda vez con Renato Manouvier Rozas, con el que tuvo dos hijos: Claude y Geraud.
[87] Nacido el 15 octubre 1956. Dibujante técnico de profesión. Casado con Doris Puebla Rodríguez el 15 octubre 1988. Dos hijos: Katalen y José Manuel.
[88] Nació el 1 de enero de 1920. Su padre, Ingeniero de profesión con amplios conocimientos económico financieros, ocupó, entre otros cargos, la dirección del Banco Central de Chile. Utilizó como escritor el seudónimo  “Cesar Cascabel”.
[89] Nacido en Santiago de Chile el 8 de marzo de 1950. Científico, físico teórico,  y profesor universitario. Permanece soltero.
[90] Nacida en Santiago de Chile el 13 junio 1954. Ingeniero Comercial (economista) y profesora de Universidad. Casada con Jorge Goldenberg  Cánepa el 28 diciembre 1991 con el que tuvo un hijo, Jorge Alberto (n. 1993).
[91] Casada con el ingeniero Juan Miguel Covarrubias Montt, bisnieto del presidente de la República de Chile. Vive en Maryland, EE.UU. Tuvo el matrimonio dos hijos: Miguel (n. 1969) y Paula (n.1972).